{"id":2072,"date":"2020-12-05T19:31:29","date_gmt":"2020-12-05T17:31:29","guid":{"rendered":"https:\/\/donoso.es\/?p=2072"},"modified":"2020-12-05T19:50:13","modified_gmt":"2020-12-05T17:50:13","slug":"espartero-su-pasado-su-presente-y-su-porvenir-2-6","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/donoso.es\/?p=2072","title":{"rendered":"Espartero. Su pasado, su presente y su porvenir 1\/5"},"content":{"rendered":"<header>\n<h2 class=\"ac c4 k5\" style=\"text-align: center;\">I<br \/>\nDe la cuna al\u00a0<i>Malabar<\/i><\/h2>\n<\/header>\n<p>Entre los hombres que la Providencia env\u00eda al mundo de cuando en cuando para cumplir sus grandes designios, hay unos que revelan desde su infancia lo que despu\u00e9s han de ser, y otros que no se ponen en evidencia sino de una manera tard\u00eda y en edad bastante adelantada. Lope de Vega era ya poeta cuando apenas contaba siete a\u00f1os, y Rousseau vivi\u00f3 38 sin que ninguno sospechase en \u00e9l el fil\u00f3sofo y el escritor que desde el a\u00f1o siguiente deb\u00eda comenzar a ser contado entre los primeros del mundo. En la guerra del Canad\u00e1 dio ya Washington pruebas inequ\u00edvocas de no ser un hombre com\u00fan; pero nadie adivin\u00f3 su alma grande hasta mucho despu\u00e9s de cont\u00e1rsele en el n\u00famero de los diputados enviados al congreso de Boston. Napole\u00f3n en cambio fue ya un genio desde la cuna, por decirlo as\u00ed. La Providencia se conduce en esto como mas le place a sus miras, siendo a veces una circunstancia puramente casual para el vulgo, la que sirve de eslab\u00f3n en sus manos para hacer brotar la centella, que lo mismo que en el pedernal, se oculta en el alma del hombre. Newton, rey de las ciencias exactas y de la f\u00edsica y de la astronom\u00eda, no lleg\u00f3 a formular la gran ley a que obedece el mundo planetario, hasta que la ca\u00edda de una fruta le dio a conocer su existencia.<\/p>\n<p><span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>, el hombre del Pueblo, fue personificaci\u00f3n de su causa desde el primer instante de su vida. Su padre fue un honrado artesano; su madre dio a luz nueve hijos, tres de los cuales fueron religiosos, pasando de plebeyos en el mundo a serlo tambi\u00e9n en la iglesia. Los dem\u00e1s, exceptuando una hermana que se hizo esposa del Crucificado, abrazaron el matrimonio. Los recursos de la familia eran cortos; el Pueblo es siempre pobre y honrado.<\/p>\n<p>Entre todas las provincias de Espa\u00f1a, la Mancha es la m\u00e1s infeliz, es decir, la mas Pueblo de todas. La Providencia quiso que\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0naciese en la Mancha, en Gran\u00e1tula.<\/p>\n<p>Los bi\u00f3grafos del ilustre ex-Regente han extra\u00f1ado en su mayor parte que siendo\u00a0<i>Fern\u00e1ndez<\/i>\u00a0su primer apellido, prefiriese usar el segundo, cual lo hab\u00eda hecho su padre, llam\u00e1ndose\u00a0<i>Espartero<\/i>\u00a0como \u00e9l. Esta transformaci\u00f3n fue instintiva, y el Pueblo no perdi\u00f3 nada en ella.\u00a0<i>Fern\u00e1ndez<\/i>\u00a0es un patron\u00edmico, que aunque vulgarizado en el d\u00eda, lleva en todas sus letras el sello de una procedencia arist\u00f3crata, y\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0cuadraba mejor con la sencillez de costumbres y la pobreza de una familia radicada honrosamente en un pueblo, cuyos hijos en su mayor\u00eda ejercen para mantenerse entre otras industrias humildes, la m\u00e1s pobre de todas, la de\u00a0<i>esparto<\/i>.<\/p>\n<p>El hijo del honrado carretero aprendi\u00f3 a leer y a escribir, y despu\u00e9s estudio latinidad, consiguiendo familiarizarse con el grande y sublime idioma de los Camilos y los Cincinatos. Hecho esto, sali\u00f3 de Gran\u00e1tula, y dirigi\u00e9ndose a la ciudad de Almagro, curs\u00f3 en aquella universidad dos a\u00f1os de filosof\u00eda: corto estudio para un hombre de letras que quiera hacer profesi\u00f3n de tal; pero bastante para no extra\u00f1ar las injusticias de los contempor\u00e1neos en tiempos de pasiones pol\u00edticas, de persecuci\u00f3n y desgracia.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>, aunque muy a prop\u00f3sito para sobresalir en las ciencias, ten\u00eda otra misi\u00f3n que cumplir, y su vocaci\u00f3n decidida le arrastraba invencible a las armas. El alzamiento contra Napole\u00f3n le dio ocasi\u00f3n de cumplir su gusto, y cumpliolo efectivamente, dando satisfacci\u00f3n a la vez a sus instintos individuales y a las exigencias que entonces impon\u00eda a sus hijos la Patria.<\/p>\n<p>El hombre todo Pueblo en Gran\u00e1tula, fue Pueblo en el ej\u00e9rcito tambi\u00e9n. Su primer grado fue\u00a0<i>soldado raso,<\/i>\u00a0sentando plaza en el batall\u00f3n nominado de Ciudad Real. El ep\u00edteto de\u00a0<i>distinguido<\/i>\u00a0lo debi\u00f3 a su posici\u00f3n escolar, y esa misma consideraci\u00f3n fue la que poco despu\u00e9s le dio un lugar honroso en las filas del batall\u00f3n formado en Toledo por los cursantes de su universidad. La invasi\u00f3n de las Andaluc\u00edas oblig\u00f3 a la Junta Central a refugiarse en la Isla de Le\u00f3n, y este batall\u00f3n sigui\u00f3 el movimiento trazado por el duque de Alburquerque, cuando se dirigi\u00f3 al mismo punto, salvando acaso nuestra independencia con su h\u00e1bil y oportuna retirada. Establecida entonces all\u00ed una academia militar de instrucci\u00f3n para los estudiantes y cadetes destinados a llenar el vac\u00edo que en oficiales experiment\u00e1bamos, logr\u00f3 nuestro\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0entrar en ella, sobresaliendo en las matem\u00e1ticas, en el dibujo, en la fortificaci\u00f3n y en todo lo que ata\u00f1e a la t\u00e1ctica. Esto sin exenci\u00f3n del servicio y alternando sus tareas mentales con las rudas faenas de la guerra, cerrando unas veces el libro para batirse con los imperiales, y otras dejando, para volverlo a abrir, las armas que con tanto valor y con tanto hero\u00edsmo empu\u00f1aba.<\/p>\n<p>No era, sin embargo, aquella guerra sublime el teatro que la Providencia tenia destinado a\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0para inmortalizar su nombre en \u00e9l. Bravo como el que m\u00e1s en las lides, no consigui\u00f3 pasar de subteniente, habi\u00e9ndolo sido de ingenieros, previo examen y aprobaci\u00f3n en la academia a que nos referimos. En 1814 fue nombrado teniente del regimiento de infanter\u00eda provincial de Soria, merced a haber salido desairado en otros ex\u00e1menes; hecho que citan sus enemigos con particular complacencia, sin recordar que el gran Covarrubias, hoy texto vivo en nuestros tribunales, fue tambi\u00e9n desairado en Salamanca al presentarse a recibir el grado de doctor en jurisprudencia.<\/p>\n<p>Cumplidos sus deberes de valiente en Oca\u00f1a, C\u00e1diz, Chiclana, Cherta, Amposta y otros puntos diversos, unas veces testigos de nuestras victorias, otras de nuestros desastres, y siempre de nuestro valor, hero\u00edsmo e indomable constancia, vino\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>, al terminar la guerra, a Madrid, con su regimiento, permaneciendo poco tiempo en la corte, no pudiendo sufrir su alma grande el triste y repugnante espect\u00e1culo de la restauraci\u00f3n absolutista y de la ingratitud de un monarca cuya gloria parec\u00eda cifrarse en poblar los calabozos y los presidios con todo lo m\u00e1s generoso, m\u00e1s ilustre y m\u00e1s liberal que entonces conten\u00eda la Espa\u00f1a. Alistado voluntariamente en la expedici\u00f3n destinada a pacificar las Am\u00e9ricas, a las \u00f3rdenes del general Morillo, embarc\u00f3se para Costa-firme a principios de 1815, interponiendo as\u00ed entre su persona y los horrores de la tiran\u00eda un Oc\u00e9ano por valladar, como cumpl\u00eda verificarlo al hombre que andando el tiempo hab\u00eda de venir a ser el principal sustent\u00e1culo de la Libertad de su Patria. No le tocaba a \u00e9l, siendo soldado, erigirse en juez de la pugna trabada entre nuestras colonias y el gobierno de la metr\u00f3poli, sino servir a esta y serle fiel; y servicios inmensos le prest\u00f3, y fiel le fue como no lo fueron algunos de sus hijos espurios, que le volvieron indignamente la espalda. De su valor a veces fabuloso, de su serenidad a toda prueba en medio de los riesgos mayores, y de su pericia y talento en mil diferentes sentidos, deponen la Laguna, Tarabuco, Presto, Sopachui, Inquisive, Oruro, Catana, Tarata, Moquehua, Lima, y en fin, para no hablar m\u00e1s, las provincias de Charcas, Pruno, Paz, Arequipa, Potos\u00ed y Cochabamba. El que hab\u00eda salido de Espa\u00f1a con el grado de subteniente, no es mucho que llegase a brigadier, merced a sus hechos gloriosos, a su sangre largamente vertida y a la capacidad indisputable de que tan altas muestras supo dar en aquellas rudas campa\u00f1as.<\/p>\n<p>Entre tanto la estrella de Bol\u00edvar llegaba a su forzoso apogeo. La esperanza, bien que falaz, de poder salir vencedores en aquella sangrienta contienda, se nos hab\u00eda desvanecido para siempre en la triste batalla de Ayacucho.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>, a quien despu\u00e9s se ha designado como jefe del ayacuchismo, no tuvo sin embargo parte en ella; pero aunque la hubiera tenido, \u00bfen qu\u00e9 pod\u00eda perjudicarle la circunstancia de pertenecer al ej\u00e9rcito que fue derrotado? No era la fuerza de las bayonetas la que hab\u00eda de dejarnos airosos, aun cuando el triunfo hubiera sido nuestro. En el estado a que hab\u00edan llegado las cosas antes de la vuelta del rey, la primera necesidad para restablecer en lo posible los lazos rotos por la insurrecci\u00f3n, era proceder a tratar con aquellas apartadas regiones sobre la base de su independencia. Fernando prefiri\u00f3 mandar ej\u00e9rcitos a entrar en tratos con las colonias. Cuando quiso hacer esto, era ya tarde. Suya, no de los hombres de Ayacucho, ser\u00e1 siempre a los ojos de la historia la responsabilidad de esa p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>El h\u00e9roe de Tarata y Moquehua hab\u00eda sido enviado a la pen\u00ednsula por el virrey Laserna en octubre de 1824, con el encargo de manifestar al rey las necesidades de aquel ej\u00e9rcito y de pedirle la aprobaci\u00f3n de las gracias y empleos conferidos a los que m\u00e1s se hab\u00edan se\u00f1alado en \u00e9l, d\u00e1ndole al propio tiempo parte de lo infructuoso de las negociaciones entabladas con los Estados de Buenos Aires, en las cuales (tarde ya! lo hemos dicho), se hab\u00eda hecho desempe\u00f1ar un papel bastante principal al mismo que el virrey enviaba. Cumplida su misi\u00f3n cerca de la metr\u00f3poli, torn\u00f3\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0a embarcarse para Am\u00e9rica, sucediendo el desastre de Ayacucho mientras realizaba su vuelta. Al llegar al puerto de Quilca, estaba perdido ya todo. La vida de nuestro h\u00e9roe corri\u00f3 entonces grav\u00edsimo riesgo; pero los designios de la Providencia le reservaban para mayores cosas, y Dios que le hab\u00eda salvado m\u00e1s de una vez milagrosamente en los sangrientos campos de batalla, escudole ahora de nuevo, libert\u00e1ndole del pat\u00edbulo que las autoridades de Bol\u00edvar se preparaban a levantarle, apoder\u00e1ndose de su persona y carg\u00e1ndole de cadenas en una inmunda c\u00e1rcel de Arequipa. Salvo de este \u00faltimo riesgo en aquellas remotas comarcas, despidiose de ellas para siempre a fines de 1825, y obtenido su pasaporte, zarp\u00f3 en Quilca con rumbo para Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>En Madrid fue mal acogido, y la raz\u00f3n era muy sencilla:\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0se hab\u00eda distinguido en Am\u00e9rica, tanto o m\u00e1s que por sus haza\u00f1as y por sus elevados talentos, por su ferviente liberalismo; y el gobierno de un rey absoluto no pod\u00eda transigir con un hombre digno hijo del Pueblo al partir, digno hijo del Pueblo al volver. Destinado de cuartel a Pamplona, fij\u00f3 su residencia en este punto, permaneciendo en \u00e9l m\u00e1s de dos a\u00f1os.<\/p>\n<p>El militar que juega con su vida, bien puede jugar su dinero: el que perdona aquella a su enemigo en medio del furor del combate, natural es tambi\u00e9n que cuando gane poni\u00e9ndose a jugar con un contrario, se muestre galante con \u00e9l, remiti\u00e9ndole lo que pierde. La pasi\u00f3n por el juego ha sido siempre compa\u00f1era inseparable de la guerra, y\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0fue jugador, tan jugador como buen guerrero. Si esto es vicio, preciso es confesar que en llegando a una cierta altura, exige en quien lo tiene alma grande. Una de las mejores novelas del c\u00e9lebre Jorge Sand tiene un h\u00e9roe por protagonista, y es h\u00e9roe porque es jugador. Temerario nuestro guerrero en las lides, fue tambi\u00e9n temerario en el juego: generoso en los campos de batalla, no dio en este menos pruebas de tal. La fortuna favoreci\u00f3 su generosidad y su audacia, y\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0volvi\u00f3 a Espa\u00f1a rico. Con el oro que le acompa\u00f1aba, otro hubiera comprado una condesa: el gallardo hijo del Pueblo pens\u00f3 de otra manera, y dio su mano a otra hija del Pueblo como \u00e9l; a la hija de un comerciante, a la bella y virtuosa\u00a0<span class=\"fv cv\">Jacinta<\/span>. Fue esto en 1827. Esa hija del Pueblo, andando el tiempo, deber\u00e1 a su belleza, a su talento y a sus virtudes, y a las virtudes, capacidad, valor y altas haza\u00f1as de su esposo, verse elevada al rango de Duquesa.<\/p>\n<p>De Pamplona pas\u00f3 este a Logro\u00f1o, y de esta poblaci\u00f3n a Barcelona, traslad\u00e1ndose de aqu\u00ed a Palma con el regimiento infanter\u00eda de Soria, cuyo mando le fue conferido, siendo su coronel-brigadier cuando la muerte de Fernando VII el que al restituirse a la Pen\u00ednsula lo era ya desde 1823. Rico cual entonces lo era, poco hubiera costado a\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0obtener ascensos mayores de la dominaci\u00f3n absolutista si la hubiera querido adular; pero el liberal en Am\u00e9rica, sigui\u00f3 liberal en Espa\u00f1a, y sus medros no pod\u00edan venir sino cambiando las instituciones.<\/p>\n<p>Estas modificaron su rumbo despu\u00e9s de la muerte del rey, y\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0pidi\u00f3 al gobierno le permitiese desenvainar su espada en defensa de la Libertad, simbolizada en\u00a0<span class=\"fv cv\">Isabel II<\/span>, y combatida por los sectarios de Carlos V y de la Inquisici\u00f3n. El futuro Regente del Reino obtuvo el permiso impetrado, y desembarcando en Valencia, mostr\u00f3se digno de su antiguo nombre, derrotando y prendiendo a Magraner en las cercan\u00edas de J\u00e1tiva. Nombrado comandante general de Vizcaya a principios de 1834, y luego mariscal de campo, y despu\u00e9s jefe de la 5.\u00aa divisi\u00f3n, bastar\u00e1 para justificar sus ascensos, recordar los encuentros de Miravalles, Ceberio, Orozco, Ibarra, Salva, Dima, Santa Cruz de Vizcariz, Mendata, Riogitia, Arrieta, Larrabeuca, Arrechabalonga, Murgu\u00eda y Lemona; las sorpresas de Marquina, Guernica, Murgu\u00eda, Urigoiti, Baquio y Bosque de Iparer; el socorro dado a Bermeo; la persecuci\u00f3n de Sopelana y Castor; y las acciones de Baramba, Guernica, Durango, Bermeo, O\u00f1ate, Cenaurri, Barce\u00f1a, Sodupe, Rigoitia, Ceberio, Elorrio, Artaza, Alturas de Arrieta y de Plencia, Orozco y Pe\u00f1a de Gorbea: hechos todos, sin contar otros varios, ocurridos durante dicho a\u00f1o, en que tanto se se\u00f1al\u00f3, sin que esto fuese m\u00e1s que el preliminar de la bella parte de gloria que en 1835 hab\u00eda de caberle en Ormastegui, en Villareal de Zum\u00e1rraga, donde tantos peligros corri\u00f3; en Villar\u00f3, teatro igualmente de grave riesgo para su existencia; en los campos de Arrigorriaga, regados como los de Villareal con su ardiente y heroica sangre; y antes de esto, en los dos socorros dados a la invicta Bilbao, y en la batalla de Mendigorria, en la cual y en el \u00faltimo de aquellos, tocole ser no m\u00e1s que concurrente.<\/p>\n<p>Empe\u00f1arnos en trazar los pormenores de todos estos hechos gloriosos, ser\u00eda inacabable materia, y lo que en 1836 no digan por s\u00ed solos Ordu\u00f1a, Unza, Arlaban, Bur\u00f3n y Luchana en pro del teniente general, del general en jefe del ej\u00e9rcito del Norte, del, a pesar de encontrarse enfermo, libertador invicto de Bilbao, no la dir\u00e1n el a\u00f1o siguiente en favor del ya conde de Luchana y capit\u00e1n general de ej\u00e9rcito, las alturas de Santa Marina, cuyo triunfo decidi\u00f3 herido; la acci\u00f3n de Durango, en que su alma estuvo tan sana y entera, como enfermo y deca\u00eddo su cuerpo; la gloriosa retirada de Zornoza, y los combates de Hernani, Urnieta, Andoain, Lecumberri, Muzquiz de Imoz, Aranzueque, Retuerta y Huerta del Rey, los m\u00e1s de ellos persiguiendo al Pretendiente. La causa de la Libertad no pod\u00eda ser vencida en Espa\u00f1a ante las huestes del oscurantismo mientras conservase su aliento el que de tal manera las barr\u00eda; el que en 1838 tanto ilustr\u00f3 su nombre en Balmaseda, en Mediana, en Orriana, en Piedrahita, y sobre todo en Pe\u00f1acerrada. \u00bfQui\u00e9n mejor que \u00e9l pod\u00eda conducir a la victoria nuestros ej\u00e9rcitos reunidos? No en vano se fiaron a su diestra las riendas del poder militar m\u00e1s grande que ha existido en Espa\u00f1a desde la guerra de la Independencia y del mando conferido a Wellington. \u00a1Tornos, Ramales, Guardamino, Ordu\u00f1a, Villareal, Urquiola, Durango, Corte del Pretendiente\u2026! \u00bfno es verdad que no ha habido en lo que va corrido del siglo para ninguno de nuestros generales gloria mayor que la de\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0en 1839, cuando despu\u00e9s de hacer ondear sobre vosotros el pend\u00f3n santo de la Libertad, termin\u00f3 la guerra civil con un genial e inesperado abrazo en los c\u00e9lebres campos de Vergara? Vanamente se sostienen algunos de los que quieren dilatarla a\u00fan. Los campos de Elizondo y Urdax presencian las \u00faltimas bascas de la agon\u00eda del Pretendiente, siendo in\u00fatil que en 1840 quiera galvanizar el cad\u00e1ver de la monarqu\u00eda absoluta su adalid postrero, Cabrera. Tras Segura cae Castellote; tras el allanado baluarte, cuya frente se alza en los confines del suelo aragon\u00e9s y valenciano, rinde Berga su cerviz igualmente, postr\u00e1ndose a los pies del gran caudillo\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque de la Victoria y de Morella<\/span>.<\/p>\n<p>\u00a1Mas ay! no eran los campos de batalla el \u00fanico teatro en que\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0deb\u00eda abatir la bandera enarbolada por los enemigos de la emancipaci\u00f3n popular. Tras el absolutismo sin m\u00e1scara, ven\u00eda el despotismo con careta, y este era m\u00e1s temible que aquel, por lo mismo de velar la opresi\u00f3n con las formas de la Libertad. Uno de nuestros partidos, enemigo declarado del Pueblo y de todas sus garant\u00edas, quer\u00eda convertir en din\u00e1stica una lid de principios en su esencia, y ese partido pretendi\u00f3 atraerse la espada del invicto campe\u00f3n para convertirla en sost\u00e9n de espurias y retr\u00f3gradas miras.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0las hab\u00eda burlado en las tentativas primeras puestas en juego para fascinarle, vi\u00e9ndose precisados los mismos que ahora deprimen su capacidad a reconocerla y muy alta en el mero hecho de dar el nombre de conducta intrigante, a la h\u00e1bil y prudente manera con que supo romper sus redes, esquivar sus torpes halagos, burlar su calculado artificio, y minar en fin diestramente el no mal construido edificio de sus maquiav\u00e9licas tramas. Este primero y desgraciado \u00e9xito no los desalent\u00f3 sin embargo, y acabada la guerra civil, apuraron todas sus artes para hacerle abjurar de la causa que con tan incansable tes\u00f3n hab\u00eda sin cesar defendido. \u00a1Vano af\u00e1n! El hombre del Pueblo no pod\u00eda coaligarse con los enga\u00f1adores del Pueblo. Su coraz\u00f3n hab\u00eda ardido siempre por la causa de la Libertad, lo mismo en su pobre Gran\u00e1tula bajo una chaqueta de pa\u00f1o, que en la universidad de Toledo bajo las escolares bayetas, o en la guerra de la Independencia y en las campa\u00f1as de Am\u00e9rica bajo el uniforme adornado con las cruces de Alburquerque, Chiclana y 2.\u00b0 ej\u00e9rcito, con las de Torata y Moquehua, San Fernando y San Hermenegildo. \u00bfApagar\u00eda ahora sus latidos bajo las de Mendigorr\u00eda, Luchana, Hernani y Pe\u00f1acerrada, bajo las grandes de Isabel la Cat\u00f3lica, Carlos III, Ba\u00f1o y Torre y Espada, o bajo el peso del Tois\u00f3n de Oro, del Gran cord\u00f3n de la Legi\u00f3n de Honor, y del manto de grande de Espa\u00f1a? As\u00ed lo creyeron los hombres acostumbrados a vender al Pueblo, cuando no por un pu\u00f1ado de oro, por una posici\u00f3n o por un t\u00edtulo; pero el h\u00e9roe de Luchana y Morella, prefiri\u00f3 confundirse con \u00e9l, a volverle indignamente la espalda, y arroj\u00f3les indignado a la cara todas sus mercedes y honras, ya que estaban tan empe\u00f1ados en traducirlas como justo derecho a la m\u00e1s servil gratitud. Su dimisi\u00f3n no le fue admitida por la augusta persona que entonces reg\u00eda los destinos de Espa\u00f1a, ni esa persona conoci\u00f3 el abismo que estaban abriendo a sus pies consejeros inicuos o imb\u00e9ciles. El Pueblo vio que sus libertades iban a ser minadas por su base promulg\u00e1ndose la ley de ayuntamientos, y esa ley se promulg\u00f3 sin embargo, y la insurrecci\u00f3n estall\u00f3. Combatido el bajel del Estado en aquella tormenta sin n\u00e1ufragos, desampar\u00f3 Cristina el gobernalle, temiendo ser contada entre ellos. Fue esto una ilusi\u00f3n de su mente, mas bien puede en una se\u00f1ora disculparse tal aprensi\u00f3n. Las olas del Pueblo irritado no amenazaban sumergir a nadie, salvo a los que la aconsejaban tan mal; pero por inofensivas que fuesen respecto a la augusta Regenta, no estaba en lo humano evitar que hall\u00e1ndose con ellos a bordo, participase un tanto del mareo producido por las oleadas.<\/p>\n<p>Abdicado el poder por Cristina, era l\u00f3gica consecuencia que\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0empu\u00f1ase el tim\u00f3n, y a\u00fan que lo recibiese de sus manos, como as\u00ed se verific\u00f3. \u00bfQui\u00e9n entre los hombres notables que entonces ten\u00eda el pa\u00eds, pod\u00eda presentar m\u00e1s justos t\u00edtulos a erigirse en Regencia y en Gobierno? Trasladado a Madrid desde Valencia con el precioso dep\u00f3sito que Cristina le hab\u00eda confiado entreg\u00e1ndole a\u00a0<span class=\"fv cv\">Isabel<\/span>\u00a0y a\u00a0<span class=\"fv cv\">Fernanda<\/span>, comparti\u00f3 tiernamente con ellas la ovaci\u00f3n con que pocos d\u00edas antes hab\u00eda sido recibido en la corte, y bien pronto el congreso y el senado, convirtiendo en normal y permanente el car\u00e1cter provisional de que hab\u00eda venido revestido como jefe del Ministerio-Regencia, eligi\u00e9ronle con aplauso general en \u00fanico Regente del Reino. Los votos del Pueblo espa\u00f1ol quedaron ampliamente cumplidos; pero\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0cometi\u00f3 una falta, y fue limitarse a Regente, cuando seg\u00fan hemos dicho arriba, deb\u00eda tambi\u00e9n ser Gobierno. La teor\u00eda constitucional que deja a los ministros esto \u00faltimo como cargo suyo exclusivo, no dando al rey otra atribuci\u00f3n que la de\u00a0<i>reinar<\/i>\u00a0meramente, es una de tantas quimeras importadas del reino vecino, donde a pesar de proclamarse tanto, hay un Luis Felipe que gobierna desmintiendo ese principio en la pr\u00e1ctica, si no siempre en bien del pa\u00eds, al menos con notoria habilidad, con indisputable talento. Constitucional\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0hasta un extremo supersticioso, dobl\u00f3 con respeto la frente ante semejante doctrina, juzg\u00e1ndose tanto m\u00e1s en el caso de practicarla religiosamente, cuanto m\u00e1s obligado se cre\u00eda a no extralimitarla ni un \u00e1pice, no habiendo nacido monarca, sino haciendo las veces de tal. Los bellos sentimientos de su alma y la pureza de sus intenciones resplandecen aqu\u00ed de una manera que inspiran sorpresa y asombro. \u00bfQu\u00e9 mas hubiera podido hacer Washington, a ser Regente de una monarqu\u00eda? Pero\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0estaba desde entonces condenado a caer, como dice uno de nuestros escritores contempor\u00e1neos,\u00a0<i>abrazado con la Constituci\u00f3n<\/i>. Los enemigos de la Libertad, al menos en el grado que el Pueblo ten\u00eda derecho a esperarla, advirtieron el lamentable flanco que el Regente dejaba en descubierto, y aprovecharon admirablemente su inacci\u00f3n constitucional.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0sab\u00eda, a no dudarlo, que el bando vencido en setiembre se agitaba subterr\u00e1neamente, extendiendo sus ramificaciones hasta la corte del vecino reino, donde ten\u00eda su principal apoyo, y dejole no obstante conspirar, y aun darse el santo y se\u00f1a a su vista, sin osar cortarle los vuelos, temeroso de que se dijera que vejaba a los ciudadanos antes de dar estos motivo a procedimiento ninguno en contra de sus personas. Con esto cobraron mas \u00e1nimo, siguiendo adelante en sus planes, no ya en la oscuridad de la noche, sino a la clara luz del mediod\u00eda, pudiendo se\u00f1alarse con el dedo los que hab\u00edan trabajado a la zapa, los que hab\u00edan cargado la mina para volar aquella situaci\u00f3n, y los que hab\u00edan de prenderla fuego. El palacio de Buena-Vista estaba estremeci\u00e9ndose ya sobre el volc\u00e1n abierto a sus pies, y el guardador de la Constituci\u00f3n segu\u00eda cruzado de brazos con la serenidad del guerrero y la calma impasible del justo, decidido a volar con las ruinas antes que adelantarse al estr\u00e9pito y castigar a los que todav\u00eda no hab\u00edan cometido en su concepto delito por el cual mereciesen que \u00e9l les retirase su \u00e9gida; \u00e9gida destinada a proteger aun, en sus enemigos mas p\u00e9rfidos, la seguridad personal. En la noche del 7 de octubre de 1841 rompi\u00f3 por fin el anchuroso cr\u00e1ter, y rompi\u00f3 por donde menos pod\u00eda esperarse de parte de unos hombres que al ep\u00edteto de constitucionales han antepuesto siempre el de mon\u00e1rquicos: \u00a1rompi\u00f3 al pie del Palacio Real! La Milicia Nacional de Madrid salv\u00f3 la Libertad y la Reina: los moderados desde aquella noche juraron el exterminio de la Milicia. La ley juzg\u00f3 a los principales conspiradores: los moderados redoblaron su odio a la ley que los condenaba.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0parti\u00f3 para las provincias Vascongadas con el fin de apagar en ellas la llama de la insurrecci\u00f3n, no sin perdonar generoso a los conspiradores secundarios: los moderados miraron aquel acto de clemencia como el medio m\u00e1s a prop\u00f3sito para reto\u00f1ar nuevamente en sentido conspirador.<\/p>\n<p>Y reto\u00f1aron efectivamente, y tanto pudieron sus artes, que lograron dividir el partido simbolizado en el ilustre\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>, y esa divisi\u00f3n les dio un triunfo que no hubieran alcanzado sin ella. No entraremos en pormenores relativos a un suceso tan triste, y cuya memoria no es dado que pueda servir al progreso sino para robustecer m\u00e1s y m\u00e1s los v\u00ednculos al fin restablecidos en la desgracia com\u00fan. Hay \u00e9pocas de fascinaci\u00f3n y de v\u00e9rtigo decretadas por la Providencia en sus inescrutables designios, y una de esas \u00e9pocas fue la que nos trajo esa divisi\u00f3n. Sus efectos alcanzaron a todos, y todos hemos aprendido en ella, habi\u00e9ndole debido un gran bien, y es la depuraci\u00f3n del partido. Los ap\u00f3statas ocultos que ten\u00edamos se pasaron al bando contrario; los buenos se quedaron con los buenos; nuestras filas son hoy una falange donde no es ya posible la discordia. \u00bfNos atreveremos a acusar al cielo por haber de ese modo dispuesto la reorganizaci\u00f3n progresista, convirtiendo un mal moment\u00e1neo en el principal elemento de la ulterior y com\u00fan ventura? La irrupci\u00f3n de los b\u00e1rbaros del norte reanim\u00f3 una sociedad moribunda cuando m\u00e1s amenazaba matarla: la irrupci\u00f3n de los moderados ha reanimado el progreso cuando menos vida ten\u00eda. La humanidad triunf\u00f3 de los primeros, y triunfar\u00e1 tambi\u00e9n de los segundos. \u00bfC\u00f3mo prevalecer contra ella los falsarios de la Libertad?<\/p>\n<p>Tolerante a par que pol\u00edtico, aprob\u00f3 el Regente del Reino la conducta de las tropas pronunciadas y no pronunciadas en 1840; sol\u00edcito y buen administrador, dispuso la centralizaci\u00f3n de fondos; conocedor del esp\u00edritu del siglo, decret\u00f3 la revisi\u00f3n de las ordenanzas militares, a fin de armonizarlas con \u00e9l; enemigo de mandar por la fuerza, redujo el personal del ej\u00e9rcito; ansioso de tener una base para gobernar con acierto, mand\u00f3 la formaci\u00f3n de una estad\u00edstica; protector de los intereses materiales, dio su aprobaci\u00f3n al tratado de la libre navegaci\u00f3n del Duero; compadecido de los contribuyentes, eximiolos de varias gabelas, e hizo cuanto de \u00e9l dependi\u00f3 por reformar el sistema tributario; elev\u00e1ndose a la regi\u00f3n de las ideas y de los intereses morales, dio el decreto mandando erigir un glorioso pante\u00f3n de hombres ilustres; representante de la Libertad, honr\u00f3 en varias disposiciones la memoria de los restauradores del gobierno representativo, y respet\u00f3 la imprenta hasta un extremo que no tiene ejemplo en la historia; conocedor profundo de los bienes que resultan de la desamortizaci\u00f3n, sancion\u00f3 la ley de las Cortes, relativa a la enajenaci\u00f3n de las fincas del clero secular; guardador de la dignidad nacional, h\u00edzola respetar a los extranjeros, inclusos los mismos ingleses, por quien los moderados dec\u00edan que estaba supeditado, y la sostuvo firme y noblemente ante el esp\u00edritu ultramontano, obligando a la curia romana a rendir el debido homenaje a la soberan\u00eda del pa\u00eds, amenazada de sus invasiones; leal a su reina querida, mirola en su orfandad como padre, en su dignidad como s\u00fabdito, en su sexo como caballero; hombre todo de ley, finalmente\u2026 \u00bfpero a qu\u00e9 recorrer uno por uno los rasgos que en tantos sentidos hicieron notables sus actos mientras desempe\u00f1\u00f3 la Regencia? El Pueblo los conserva en su memoria, y el Pueblo sabe bien hasta qu\u00e9 punto hubieran hecho su felicidad, a no haberse interpuesto entre ellos y su desarrollo ulterior, la siniestra y maquiav\u00e9lica mano, que tendiendo la oliva de paz a nuestros enga\u00f1ados amigos, encubri\u00f3 con sus hojas la palanca destinada a remover de su asiento la firme base en que se afianzaban las instituciones pol\u00edticas que se hab\u00eda dado el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Descendido de su altura\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>, vino todo a tierra con \u00e9l. Aun ten\u00eda un pie en nuestras playas, mientras el otro se avanzaba al\u00a0<i>Betis<\/i>, y ya el suelo retemblaba al estr\u00e9pito del sacudimiento espantoso producido por tama\u00f1a ca\u00edda. En el\u00a0<i>Betis<\/i>\u00a0extendi\u00f3 su protesta contra la fuerza que le derribaba, traslad\u00e1ndose luego al\u00a0<i>Malabar<\/i>. El solemne y majestuoso saludo de la artiller\u00eda brit\u00e1nica, fue a la vez un homenaje al Regente, y una triste salva de duelo a la suerte reservada al pa\u00eds, privado de su mas robusto apoyo, del sostenedor m\u00e1s leal de la\u00a0<span class=\"fv cv\">Constituci\u00f3n<\/span>\u00a0y la\u00a0<span class=\"fv cv\">Reina<\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I De la cuna al\u00a0Malabar Entre los hombres que la Providencia env\u00eda al mundo de cuando en cuando para cumplir sus grandes designios, hay unos que revelan desde su infancia lo que despu\u00e9s han de ser, y otros que no se ponen en evidencia sino de una manera tard\u00eda y en edad bastante adelantada. 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