{"id":2077,"date":"2020-12-05T19:39:33","date_gmt":"2020-12-05T17:39:33","guid":{"rendered":"https:\/\/donoso.es\/?p=2077"},"modified":"2020-12-05T19:50:48","modified_gmt":"2020-12-05T17:50:48","slug":"espartero-su-pasado-su-presente-y-su-porvenir-3-6-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/donoso.es\/?p=2077","title":{"rendered":"Espartero. Su pasado, su presente y su porvenir 3\/5"},"content":{"rendered":"<header>\n<h2 class=\"ac c4 k5\" style=\"text-align: center;\">III<br \/>\nLa vuelta del proscripto<\/h2>\n<\/header>\n<p>Lleno todav\u00eda de las gratas emociones que hab\u00eda producido en \u00e9l la lisonjera recepci\u00f3n que le hab\u00eda dispensado la reina de Inglaterra, sali\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0de Southampton el d\u00eda 30, en un vapor de la compa\u00f1\u00eda de Heredia, en M\u00e1laga. A poco de haber dejado el puerto sobrevino un ligero temporal que retard\u00f3 su viaje alg\u00fan tanto. A pesar de esto, el 4 de enero a las tres y media de la tarde, desembarc\u00f3 en San Sebasti\u00e1n.<\/p>\n<p>Los hombres vulgares no comprenden a veces el amor que inspira la patria: el reducido c\u00edrculo de la familia, el valladar del cercado dentro del cual llevan una vida salvaje, les basta a ellos para sus pesares o para sus alegr\u00edas; pero conforme se va saliendo de la esfera mezquina del individuo que se a\u00edsla en sus propios intereses, se va entrando en un campo m\u00e1s vasto de comunidad y vida. El hombre entonces no necesita solo para gozar que los bienes vengan a refluir parcial y aisladamente sobre su coraz\u00f3n: all\u00ed quedar\u00edan como aguas estancadas si la expansi\u00f3n del alma en sociedad no las hiciese refluir a otras tierras que fecundan. As\u00ed se forman mil lazos invisibles que nos retienen poderosamente a la tierra en que vivimos. Nuestros pensamientos, nuestras obras, nuestras costumbres y hasta nuestros caprichos, todo se subordina a la ley general que nadie sabe qui\u00e9n impone, pero que todos aceptan. Arrancarnos, pues, de este centro a que nos llaman todas las inclinaciones de nuestra vida, es lo mismo que sacar a los habitantes del mediod\u00eda de los templados aires de su zona, para trasladarlos a las regiones polares donde el fr\u00edo helar\u00eda su sangre.<\/p>\n<p>La patria no es, pues, solo el terru\u00f1o en que vivimos, es la sociedad, es la naci\u00f3n con cuyas esperanzas y temores nos hemos ido formando. Cuanto mayor es el c\u00edrculo que abraza el individuo en su trato social, mayor es tambi\u00e9n el apego que siente a la sociedad en que vive. As\u00ed pues, cuando los hombres han llegado como\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0a verse colocados por el amor del pueblo en uno de esos puestos elevados desde los cuales se abraza a la vez con una mirada la vida de una gran naci\u00f3n, si la vanidad no ha cegado las fuentes de sus simpat\u00edas, cosa frecuente entre los hombres flacos de esp\u00edritu y de voluntad, la vida individual resulta no tanto de la acci\u00f3n propia como de la acci\u00f3n combinada que ejerce en nosotros el movimiento en general de la sociedad que nos rodea. Los mil ojos del alma est\u00e1n abiertos a la vez para ver y compadecer los pesares de los que sufren o para cantar y glorificar las alegr\u00edas de los que r\u00eden. La sociedad entonces m\u00e1s que la patria es la familia: en cada hombre que encontramos en ella, vemos un hermano que sufre o un hijo que goza.<\/p>\n<p>Napole\u00f3n en Santa Elena no pensaba tanto en la gloria y en la grandeza que hab\u00eda perdido, como en aquel pueblo franc\u00e9s de que la tiran\u00eda le rechazaba. \u00ab<i>Yo deseo descansar,<\/i>\u00a0dec\u00eda en su testamento, como la esperanza m\u00e1s lisonjera, que le quedaba al morir,\u00a0<i>en medio de ese pueblo franc\u00e9s que tanto he amado<\/i>.\u00bb As\u00ed\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0tambi\u00e9n: cuanto hab\u00eda perdido en su ca\u00edda del elevado puesto a que el voto nacional le encumbr\u00f3, era nada comparado a la agon\u00eda que le hac\u00eda sufrir el apartamiento de una patria a cuya felicidad desde sus primeros a\u00f1os se hab\u00eda consagrado. Por eso tambi\u00e9n\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0en los primeros momentos de desahogo que le dej\u00f3 el entusiasmo y el amor general que por todas partes produjo a su llegada al suelo patrio, no hac\u00eda m\u00e1s que repetir en el seno de sus amigos las palabras siguientes, que encierran todo un mundo de amor y de reconocimiento. \u00ab<i>Mientras he estado en la emigraci\u00f3n<\/i>, dec\u00eda el ilustre proscripto,\u00a0<i>mi mayor, mi \u00fanico sentimiento ha sido vivir lejos del pueblo espa\u00f1ol: ahora que me hallo en su seno, me ser\u00eda ya indiferente morir.<\/i>\u00bb Ya lo hemos dicho en otra parte: si hay alg\u00fan h\u00e9roe popular en la historia, ese h\u00e9roe es\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero.<\/span>\u00a0As\u00ed como otros se han propuesto por t\u00e9rmino y fin de sus acciones el engrandecimiento personal, el logro de riquezas, de laureles o de vanidades; as\u00ed\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0no ha pensado ni ha vivido nunca m\u00e1s que para consagrarse a la gloria y defensa del pueblo en cuyo seno ha nacido. El amor al pueblo: he aqu\u00ed la pasi\u00f3n de su vida. Con esta clave de su coraz\u00f3n en la mano se pueden explicar todos los actos de su larga carrera: sus mismos contratiempos los debe a esa pasi\u00f3n que sobre todas domina su alma. Si \u00e9l se hubiera consagrado m\u00e1s a la adulaci\u00f3n de los grandes; si hubiera sido algo m\u00e1s flexible en lo de dar ancho cauce a la realizaci\u00f3n de los deseos e influencia de naciones extra\u00f1as que quer\u00edan meter mano en los negocios de la nuestra; si en vez de consagrarse al bien y felicidad del pueblo, de ese pueblo pobre, pero honrado, que nada le puede dar sino amor y gratitud, hubiera tratado de adular las pasiones de los ricos; si cuando combatido ya hubiera querido mostrarse airado y fuerte y herir a diestro y siniestro sobre las cabezas de todos los que por la seducci\u00f3n o por el error andaban por el camino de la rebeli\u00f3n y de la intriga; si entonces, decimos, hubiera querido anegar en sangre los primeros asomos de descontento y alevos\u00eda, f\u00e1cil, muy f\u00e1cil le hubiera sido mantenerse en su puesto hasta que por la Constituci\u00f3n hubiera sido llamado a resignarlo en las manos supremas. Pero para obrar as\u00ed\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0necesitaba recurrir a la violencia y al estrago, necesitaba no ver los padecimientos del pueblo, que es el que al fin y al cabo sufre m\u00e1s en los vaivenes y en las conmociones pol\u00edticas. Por esto pues, sacrific\u00f3 el amor propio y la vanidad de su persona, a los pies de ese \u00eddolo, santo y leg\u00edtimo, que ha reclamado siempre las mejores aspiraciones de su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s diremos a\u00fan. Los enemigos del general\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0han querido significar su peque\u00f1ez de alma y de genio, por medio de la conducta que ha observado en su marcha hasta Madrid. \u00abCon su popularidad y prestigio, han dicho, deb\u00eda haber intentado otros\u00a0<i>Cien d\u00edas<\/i>.\u00bb Algo m\u00e1s apegados deben estar a las vanidades del amor propio los que tal dicen de ese mismo\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0que tratan de deprimir. Si\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0no hubiera mirado m\u00e1s que a su gloria, tal vez le era f\u00e1cil, muy f\u00e1cil, haber intentado con \u00e9xito otro movimiento parecido al del h\u00e9roe franc\u00e9s. La agitaci\u00f3n y entusiasmo que su presencia y su nombre han producido de uno a otro extremo de la pen\u00ednsula, dicen demasiado lo que \u00e9l puede esperarse del pueblo espa\u00f1ol, el d\u00eda en que, enarbolando la bandera de la libertad le diga:\u00a0<i>aqu\u00ed est\u00e1 el peligro<\/i>. Pero preciso es conocerlo:\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0sabe demasiado lo terribles que son los arranques revolucionarios, para ser \u00e9l el que vaya a desatar el comprimido enojo. La sangre que se derramase por sobre la haz del pueblo espa\u00f1ol, emponzo\u00f1ar\u00eda para \u00e9l todos los laureles que pudieran alcanzarse en una tan heroica jornada. El no pod\u00eda ser por lo tanto tan osado como Napole\u00f3n en sus cien d\u00edas, porque estimaba en algo mas que aquel la sangre y la paz de los pueblos. No pod\u00eda querer como el h\u00e9roe franc\u00e9s jugar en un golpe de azar la vida de un mill\u00f3n de ciudadanos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no es menos gloriosa, aunque no haya sido acompa\u00f1ada de igual estr\u00e9pito que aquella, la carrera que\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0ha seguido en su vuelta a Espa\u00f1a. Apenas tom\u00f3 tierra en el puerto de San Sebasti\u00e1n, cuando se vio rodeado de un gent\u00edo inmenso que desde muy temprano se hab\u00eda colocado en todas las alturas inmediatas, para poder desde all\u00ed contemplar m\u00e1s a su sabor al h\u00e9roe que la reacci\u00f3n hab\u00eda echado de entre nosotros. No eran solo los de la ciudad los que llenaban la concha del muelle y las alturas del castillo de la Mota: la gente de todos los pueblos vecinos hab\u00eda corrido a San Sebasti\u00e1n como a celebrar una gran fiesta.<\/p>\n<p>Las demostraciones populares de que a su aparici\u00f3n fue objeto, son muy dif\u00edciles de pintar. De todos lados se ve\u00eda un movimiento continuado de pa\u00f1uelos y sombreros con que, a falta de otros medios mas expl\u00edcitos, saludaba aquel inmenso gent\u00edo al pacificador de Espa\u00f1a. Una aclamaci\u00f3n general de alegr\u00eda y entusiasmo, parti\u00f3 a la vez de toda la extensi\u00f3n que ocupaba la muchedumbre al ver de nuevo entre ella al hombre que m\u00e1s ha hecho por la libertad y por la paz del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Las olas de aquel gent\u00edo inmenso se pusieron en movimiento apenas el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0tom\u00f3 el camino de la ciudad para ir a aposentarse en la casa del se\u00f1or Lasala, donde permaneci\u00f3 hasta su reciente partida. Durante todo el tr\u00e1nsito siguiole ansiosa aquella muchedumbre con las l\u00e1grimas de alegr\u00eda en los ojos, que nunca se cansaban de mirar al h\u00e9roe.<\/p>\n<p>A pesar de lo expuesto y comprometido que era dar muestras muy se\u00f1aladas del aprecio y entusiasmo que el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0pudiera inspirar, los habitantes de San Sebasti\u00e1n no escasearon medio ninguno de demostrar al\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0lo simp\u00e1tica que les ha sido siempre su causa y su persona, as\u00ed en los tiempos de prosperidad como en los de adversa fortuna. La casa en que habit\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>, estuvo atestada durante toda la tarde de gentes que se disputaban la honra de saludar y abrazar al ilustre proscripto. All\u00ed no hubo distinciones entre clases y personas, edades ni sexos: todos conoc\u00edan que aquel era un \u00eddolo nacional cuya gloria y cuyas haza\u00f1as ilustres engrandec\u00edan a todos.<\/p>\n<p>El empe\u00f1o que el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0manifest\u00f3 de partir aquella misma noche para continuar su viaje a la corte, empe\u00f1o que no nac\u00eda m\u00e1s que del cuidado que el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0pon\u00eda en que no se propagase la noticia de su vuelta, tratando de evitar las ovaciones que \u00e9l, conociendo el car\u00e1cter agradecido del pueblo espa\u00f1ol, se esperaba en su tr\u00e1nsito, con riesgo y peligro de los pueblos a quienes hace tiempo que no parece que se trata mas que de empe\u00f1arlos en querellas de muerte, impidi\u00f3 que los habitantes de San Sebasti\u00e1n pudieran dar al ilustre caudillo m\u00e1s rendidas y ostensibles muestras del entusiasmo que les inspiraba. A pesar de esto y de la precipitaci\u00f3n con que tuvo que hacerse, se dispuso para aquella noche una serenata, que realmente se verific\u00f3, a la cual acudi\u00f3 el mismo gent\u00edo que se hab\u00eda visto por la tarde cuando su desembarque.<\/p>\n<p>Como hab\u00eda anunciado, parti\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0de San Sebasti\u00e1n a las doce de la noche del mismo d\u00eda 4 en que hab\u00eda verificado su entrada. Durante su traves\u00eda hasta Vitoria pudo guardar el inc\u00f3gnito que rigurosamente se hab\u00eda impuesto. La precipitaci\u00f3n con que caminaba le impidi\u00f3 detenerse un momento en Vergara, cuyos sitios le tra\u00edan a la memoria bien emponzo\u00f1ados recuerdos. \u00a1Cuatro a\u00f1os hab\u00eda tardado un gobierno ingrato en reconocer que el general ilustre que inmortaliz\u00f3 a Vergara, dando la paz al pueblo, la seguridad al trono, a la patria la libertad, era uno de esos hombres que pertenecen a la gloria de las naciones y cuya reputaci\u00f3n no se ataca sin que recaiga sobre los que tal osan hacer, la afrenta que nunca perdonar\u00e1 la historia en Cartago cuando abandon\u00f3 a An\u00edbal, porque despu\u00e9s de las victorias de Trasimeno y Canas, se hab\u00eda eclipsado su astro en el lance desastroso de Zama. Pero la comparaci\u00f3n no es exacta.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0no ha sido vencido nunca en ning\u00fan campo de batalla: el poder que le derroc\u00f3 tuvo que irse formando en los salones palaciegos hasta que, bastante fuerte ya, le pudo herir a traici\u00f3n.<\/p>\n<p>Hemos dicho que\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0viaj\u00f3 de inc\u00f3gnito hasta Vitoria. Al llegar\u00e1 a este punto, en donde entr\u00f3 a la una y media de la tarde, fue cuando se dio a conocer, pero solo de algunas personas. Esperando que sucediese lo mismo que en San Sebasti\u00e1n, dispuso que algunos sujetos influyentes tomasen a su cargo detener a la muchedumbre que indudablemente tratar\u00eda de agolparse en rededor de la casa de Postas, que fue en la que primeramente tom\u00f3 descanso. Lo que se hab\u00eda previsto sucedi\u00f3 en efecto, siendo el se\u00f1or Gurrea el que tuvo que intervenir para que las gentes que avanzaban por la ronda diesen cr\u00e9dito a las supuestas amonestaciones del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>.<\/p>\n<p>Entre las personas que fueron a cumplimentarle, not\u00e1ronse el general Urbistondo y algunos otros oficiales de graduaci\u00f3n. Adem\u00e1s pas\u00f3 a saludarle una comisi\u00f3n del pueblo de Logro\u00f1o, que fue recibida por el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0con la efusi\u00f3n que inspira a corazones simp\u00e1ticos, la presencia de las personas que han respirado y vivido en los mismos lugares en que m\u00e1s ra\u00edces echa siempre el coraz\u00f3n, en aquellos donde tenemos nuestros recuerdos y nuestras tradiciones de familia, y donde aun est\u00e1n levantados los mismos horizontes que contemplamos al entreabrir nuestros ojos por primera vez.<\/p>\n<p>Pero aun le quedaba otra escena m\u00e1s tierna que presenciar. La misma familia de la esposa del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>, vino a decir y recordar a este las tristezas y dolores que les hab\u00eda causado su ausencia y las alegr\u00edas que volv\u00edan a recobrar al verle de nuevo de vuelta al suelo patrio.<\/p>\n<p>Poco nos resta ya que decir del camino que desde Vitoria tuvo que hacer el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0hasta llegar a Madrid. El mismo coche que hab\u00eda sacado de San Sebasti\u00e1n, pudo traerle de inc\u00f3gnito hasta la corte. Solo en Bribiesca se apercibi\u00f3 la muchedumbre de que la comitiva que pasaba era la del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>. Apenas se supo esto cuando, sin tener en cuenta ning\u00fan temor ni consideraci\u00f3n, se agolp\u00f3 la gente alrededor del carruaje que le conduc\u00eda, dando en vivas y aclamaciones, se\u00f1aladas muestras del entusiasmo que su presencia inspiraba. Desde aquel punto en adelante ya nadie le conoci\u00f3.<\/p>\n<p>La entrada en Madrid, que como todos saben fue preparada de modo que no se verificase de d\u00eda, para evitar el natural tumulto, tuvo lugar a las cuatro de la madrugada del d\u00eda 8.<\/p>\n<p>Como hemos de consagrar un cap\u00edtulo aparte a la corta permanencia del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0en la corte de Espa\u00f1a, no podemos extendernos aqu\u00ed en pintar la indecible conmoci\u00f3n y entusiasmo que su venida produjo en el pueblo de Madrid. Todos hemos visto las puertas de la humilde casa que habitaba, invadidas por una muchedumbre inmensa a quien no arredraban los alardes de fuerza que las autoridades tuvieron a bien desplegar. La calle de la Montera se ve\u00eda cercada por todos lados de piquetes de caballer\u00eda e infanter\u00eda que velaban all\u00ed como si fuese una poblaci\u00f3n en tumulto, sin que esto contuviese a nadie de su prop\u00f3sito de ir a abrazar y bendecir al\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>. Los m\u00e1s humildes, los menos osados, se con tentaban con mantenerse en suspenso mirando los balcones de la habitaci\u00f3n del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>, como si mil efluvios misteriosos vinieran de lo alto a poner en contacto el coraz\u00f3n de los que esperaban, con el del ilustre personaje que inspiraba tan apasionado culto.<\/p>\n<p>El primer cuidado del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0apenas llegado a la capital, fue tratar de ir a besar la mano a la Reina, como s\u00fabdito leal que siempre ha sido. Al efecto pas\u00f3 uno de sus secretarios al se\u00f1or presidente de ministros haci\u00e9ndole presente su deseo. El se\u00f1or Narv\u00e1ez le contest\u00f3 a poco, dici\u00e9ndole que aquella misma tarde a las seis (era el d\u00eda 8) le dar\u00eda audiencia S. M. En cuanto a lo que el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque de la Victoria<\/span>\u00a0hab\u00eda hecho presente de que la audiencia podr\u00eda tener lugar delante de cualquiera de los se\u00f1ores ministros para evitar desconfianzas, el de Valencia le contest\u00f3 galante, dici\u00e9ndole, que la Reina le recibir\u00eda sola. As\u00ed fue en efecto.<\/p>\n<p>Llegado que hubo a palacio se encontr\u00f3 en las antec\u00e1maras un grupo de alabarderos, los cuales, fieles a los recuerdos que en aquella morada hab\u00eda dejado tan ilustre personaje, se pusieron todos como en orden de formaci\u00f3n, pint\u00e1ndose en sus semblantes la mayor conmoci\u00f3n y ansiedad. El\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0conociendo esto los abraz\u00f3 con la mayor efusi\u00f3n, pasando en seguida a los aposentos reales. All\u00ed fue recibido por la Reina con la m\u00e1s cari\u00f1osa bondad, permaneciendo en compa\u00f1\u00eda de la augusta persona por espacio de un largo cuarto de hora. Al irse le manifest\u00f3 la Reina los deseos que ten\u00eda de que reiterara sus visitas, a lo cual el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0la contest\u00f3, que no viese en \u00e9l un cortesano, sino uno de sus s\u00fabditos mas dispuestos a sacrificarse por ella en todo peligro. \u00ab<i>Ll\u00e1meme V. M.,<\/i>\u00a0la dijo,\u00a0<i>cuando necesite un brazo que la defienda, o un coraz\u00f3n que la ame<\/i>.\u00bb<\/p>\n<p>\u00a1A pesar de todo esto, pocos d\u00edas despu\u00e9s la Reina dio en palacio un baile al que asisti\u00f3 la corte y las c\u00e1maras, y otra multitud de personas, y al cual no fue invitado ese mismo\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0que tan sentidos ofrecimientos hab\u00eda hecho con su coraz\u00f3n de soldado!<\/p>\n<p>En los veintisiete d\u00edas que permaneci\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0en Madrid, fueron numeros\u00edsimas las diputaciones que en representaci\u00f3n de corporaciones respetables, se llegaron a cumplimentarle por su venida.\u00a0<span class=\"fv cv\">La Sociedad Econ\u00f3mica Matritense, el Instituto Espa\u00f1ol, la Sociedad del Porvenir, la del 18 Junio, la filantr\u00f3pica fe Milicianos veteranos, el cuerpo se sanidad militar<\/span>, &amp;c. &amp;c., tuvieron la honra de ser acogidas por el ilustre proscripto, con las m\u00e1s marcadas muestras de particular deferencia. A par de estas corporaciones fueron a cumplimentar al\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0las primeras autoridades militares y civiles y la oficialidad de la guarnici\u00f3n. El tiempo era corto para la multitud de personas de todos rangos que esperaban poder entrar en la habitaci\u00f3n del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>.<\/p>\n<p>Pero el movimiento que la venida del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0hab\u00eda producido, no se limitaba a Madrid. A pocos d\u00edas de su llegada a la corte empezaron a recibirse felicitaciones a cuyo pi\u00e9 figuraban millares de firmas de todos los progresistas del reino. No hubo ciudad ni pueblo que no enviase sus comisiones a rendir al\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0el justo tributo de una admiraci\u00f3n y un respeto que nadie como \u00e9l ha sabido inspirar. Los liberales de Barcelona, aquellos tal vez que en un momento de v\u00e9rtigo fueron los primeros en desconfiar de las intenciones del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0cuando su regencia, abultadas y desfiguradas horriblemente por una prensa que nunca como entonces hemos visto desbordada, quisieron tambi\u00e9n manifestar al general\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0lo sinceramente que sienten los motivos anteriores de disidencia que un momento les hizo aparecer como apartados de su amor. \u00ab<i>Si el error de un momento<\/i>, dec\u00edan los exponentes, que eran en n\u00famero de m\u00e1s de seis mil,\u00a0<i>pudo presentar a los leales barceloneses enemistados con V. E., la expiaci\u00f3n de tres meses de inauditos esfuerzos para reparar el da\u00f1o causado por la impremeditaci\u00f3n, no pod\u00edan menos de restituirnos el aprecio de V. E., y de todo buen espa\u00f1ol<\/i>.<\/p>\n<p><i>\u00abPero separemos la vista de una p\u00e1gina tan denigrante de nuestra historia contempor\u00e1nea, para fijarla solo en la que recordar\u00e1 el claro d\u00eda en que la patria recobr\u00f3 en V. E. a su hijo predilecto.\u00bb<\/i><\/p>\n<p>S\u00ed, tienen raz\u00f3n los heroicos barceloneses. Separemos la vista de los males pasados para no pensar mas que en las alegr\u00edas presentes. Ante el ilustre\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque de la Victoria<\/span>, lazo y centro com\u00fan del partido, desaparecen todos los mezquinos escr\u00fapulos que la divisi\u00f3n anterior ha podido dejar en el \u00e1nimo de algunos. El general\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0no guarda memoria mas que de los servicios que se le han prestado: su coraz\u00f3n sabe comprender demasiado que hay momentos en que la inteligencia nos enga\u00f1a a despecho de nuestra voluntad; en que hacemos lo que no deseamos, como arrastrados por el impulso que las cosas imprimen a nuestra individualidad. \u00a1Cu\u00e1ntas veces la fuerza de una situaci\u00f3n cualquiera nos empe\u00f1a a dar un paso impremeditado que no entra en nuestro car\u00e1cter ni en nuestra intenci\u00f3n! As\u00ed en la \u00e9poca del 43: una palabra, un hecho empe\u00f1ado, arrastr\u00f3 como una cadena invisible de compromiso en compromiso, a los que cuando volvieron la vista atr\u00e1s se estremecieron del camino que hab\u00edan andado. En pocos d\u00edas hab\u00edan consumado toda una contra-revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero repit\u00e1moslo de nuevo. Ni el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0ni nadie recuerda aquellos tiempos de extrav\u00edo mas que como una severa lecci\u00f3n que los acontecimientos nos han dado. Hemos visto que unidos somos fuertes como la revoluci\u00f3n cuya causa representamos; pero que una vez entrada en nuestras filas la divisi\u00f3n, perdemos en un momento las conquistas de muchos a\u00f1os. Tenemos delante de nosotros un enemigo que, ya que no puede de frente, nos ataca con ventaja apenas encuentra uno de nuestros flancos abiertos a la intriga. Mas que por nosotros por la causa cuya bandera levantamos, tenemos un alto deber de conciencia de olvidarnos de que somos hombres para recordar que somos\u00a0<i>escogidos<\/i>. Detr\u00e1s de nosotros hay un pueblo inmenso que recibe los mismos golpes y las mismas ca\u00eddas que nosotros: es pues muy grande la responsabilidad moral de nuestras acciones. Los partidos pol\u00edticos que ejercen una misi\u00f3n popular son los depositarios, no de la fe y confianza individual, sino los encargados de guardar la fe y la confianza p\u00fablicas. Por ellos marchan o se paran las naciones. El partido progresista espa\u00f1ol estar\u00e1, pues, unido, porque es demasiado inteligente para desconocer todas estas razones, aparte de los lazos de fraternidad pol\u00edtica que le ligan con fuerza como a una gran familia.<\/p>\n<p>Bien se ha visto la armon\u00eda y acuerdo del partido en lo general que ha sido el entusiasmo que el nombre de\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>\u00a0ha llevado a los pechos. En todas partes han sido iguales las manifestaciones p\u00fablicas. Las exposiciones que ha recibido el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0han venido firmadas por progresistas; pero no por estos o por los otros, sino por todos los que son dignos de llevar este nombre.\u00a0<span class=\"fv cv\">Espartero<\/span>, lo repetimos, es el punto culminante que domina al partido para hacerse int\u00e9rprete a la vez de las comunes aspiraciones y sentimientos.<\/p>\n<p>Bien han conocido los moderados la importancia del hecho que se estaba consumando a su vista. La reorganizaci\u00f3n del partido les ha infundido pavor porque conocen su fuerza. Por eso han levantado el grito haciendo eco de sus rabias y de sus odios a la prensa de su color pol\u00edtico, que, no diremos si para su gloria o para su afrenta, ha desempe\u00f1ado a las mil maravillas su papel. Aun est\u00e1n algunos de sus \u00f3rganos echando las babas de su hidrofobia pol\u00edtica sobre ese hombre cuya reputaci\u00f3n est\u00e1 demasiado alta para que puedan mancharle con ellas.<\/p>\n<p>Hemos dicho que fue infinito el n\u00famero de visitas que recibi\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0en los d\u00edas de su residencia en Madrid, y que personas de todas clases, condiciones, y sexos iban a echarse a los brazos de un hombre que el desamparo en que durante cuatro a\u00f1os hemos vivido, nos hace mirar como padre com\u00fan. Hemos hablado tambi\u00e9n de las muchas corporaciones cient\u00edficas y literarias que hab\u00edan ido a rendir el tributo de su admiraci\u00f3n y respeto al ilustre proscripto. Tambi\u00e9n nos hemos ocupado del sinn\u00famero de felicitaciones que, suscritas por millares de firmas, ven\u00edan a poner en sus manos comisiones de personas respetabil\u00edsimas encargadas al efecto. Ahora para completar el cuadro imperfecto, diremos mejor,\u00a0<i>el croquis<\/i>\u00a0ligero que hemos bosquejado, solo nos resta hablar de las ovaciones populares de que fue objeto en las representaciones teatrales que se dieron en su obsequio. La primera a que asisti\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>, fue la del\u00a0<i>Instituto Espa\u00f1ol<\/i>. All\u00ed la numerosa y escogida concurrencia que llena siempre el gracioso teatro de la sociedad, obsequi\u00f3 al ilustre\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0con las mas se\u00f1aladas pruebas de deferencia. La secci\u00f3n de literatura improvis\u00f3 algunas composiciones en loor del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>, que por la excelencia del asunto mas bien que por su desempe\u00f1o literario, aunque este fue cuanto buenamente puede exigirse de una improvisaci\u00f3n, fueron recibidas con estrepitosos aplausos. Una de ellas hasta pidi\u00f3 la sociedad que se repitiese. Durante toda la funci\u00f3n el p\u00fablico permaneci\u00f3 descubierto.<\/p>\n<p>Las mismas escenas se reprodujeron en los teatros del\u00a0<i>Pr\u00edncipe<\/i>\u00a0y de la\u00a0<i>Cruz<\/i>, donde tambi\u00e9n sus directores dieron una funci\u00f3n en obsequio del\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>. De la infernal tramoya del\u00a0<i>Circo<\/i>\u00a0hablaremos en el siguiente cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>Conociendo el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0el empe\u00f1o que hab\u00eda de comprometer a \u00e9l y al pueblo que tanto le ama, determin\u00f3 abandonar la Corte, para pasar a Logro\u00f1o. Al efecto fue a despedirse de la Reina el d\u00eda 3, saliendo de Madrid, de inc\u00f3gnito tambi\u00e9n y a hora desusada, el 4 de febrero a las 12 de la noche.<\/p>\n<p>El 6 a las seis de la tarde entr\u00f3 el\u00a0<span class=\"fv cv\">Duque<\/span>\u00a0en Logro\u00f1o, donde fue recibido con el mismo o mayor entusiasmo que en el resto de Espa\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III La vuelta del proscripto Lleno todav\u00eda de las gratas emociones que hab\u00eda producido en \u00e9l la lisonjera recepci\u00f3n que le hab\u00eda dispensado la reina de Inglaterra, sali\u00f3 el\u00a0Duque\u00a0de Southampton el d\u00eda 30, en un vapor de la compa\u00f1\u00eda de Heredia, en M\u00e1laga. A poco de haber dejado el puerto sobrevino un ligero temporal que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2054,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[251],"tags":[87,285,292],"class_list":["post-2077","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-baldomero-espartero","tag-espartero","tag-tio-camorra","tag-vuelta"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2077"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2077\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2087,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/2077\/revisions\/2087"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2054"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=2077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/donoso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=2077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}