{"id":2922,"date":"2021-05-22T12:44:12","date_gmt":"2021-05-22T10:44:12","guid":{"rendered":"https:\/\/donoso.es\/?p=2922"},"modified":"2021-05-02T12:46:14","modified_gmt":"2021-05-02T10:46:14","slug":"las-tardes-de-sol-y-de-domingo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/donoso.es\/?p=2922","title":{"rendered":"Las tardes de Sol y de Domingo"},"content":{"rendered":"<h4>[Colaboraci\u00f3n de Eulogio Carretero Bordallo]<\/h4>\n<h3 style=\"text-align: center;\">(CR\u00d3NICA DE LOS A\u00d1OS 60)<\/h3>\n<p>En mi pueblo, que recuerde, no hubo nunca un lugar de encuentro y divertimento para los j\u00f3venes. Recuerdo un cine cuando yo era peque\u00f1o: \u201cEl Cine Delicias\u201d, que daba sus funciones los domingos por la tarde. Pero que \u00e9ste tambi\u00e9n dej\u00f3 de existir siendo todav\u00eda peque\u00f1o.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s no hubo nada, nada, en mucho tiempo. Y el pueblo se fue haciendo cada vez m\u00e1s desierto, m\u00e1s vac\u00edo. Se fueron deshabitando las casas, las calles, las plazas\u2026 La maquinaria se puso en marcha y todo lo fue roturando, arroyando y demoliendo, poseyendo y desplazando, cambiando or\u00edgenes y costumbres. Los campos se fueron abandonando y la gente se fue yendo a otros lugares y otras ciudades. Todo fue sucediendo lentamente, muy lentamente en el tiempo, apenas sin darte cuenta. Eran los a\u00f1os 60.<\/p>\n<p>Yo recuerdo haber visto algunas pel\u00edculas en el Cine Delicias, no muchas y siempre desde la parte de arriba: \u201cel gallinero\u201d. Lugar destinado para los m\u00e1s j\u00f3venes y alborotadores. Pon\u00edan la cartelera dos o tres d\u00edas antes del domingo, donde se representaban algunas escenas de la pel\u00edcula con los actores que trabajaban. \u201cEsta tiene que ser buena\u201d, dec\u00edamos ilusionados y anim\u00e1ndonos para la funci\u00f3n. En su mayor\u00eda eran siempre pel\u00edculas del oeste, de John Wayne y de Cantinflas. En realidad eran las que m\u00e1s nos gustaban, en donde siempre terminaba ganando \u201cel bueno\u201d y cas\u00e1ndose con la m\u00e1s guapa\u2026 As\u00ed eran aquellas pel\u00edculas de entonces. Y que hoy por hoy, no han cambiado en tanto. La gente termin\u00e1bamos aplaudiendo al final. Su \u201cThe End\u201d, en letras grandes, ocupando toda la pantalla.<\/p>\n<p>A veces nos cortaban algunas escenas de la pel\u00edcula y protest\u00e1bamos, silb\u00e1bamos y alborot\u00e1bamos desde nuestras bancadas de madera. Eran escenas \u201cindecentes\u201d dec\u00edan, y no aptas para menores. Con lo cual casi siempre nos qued\u00e1bamos sin ver el final. El beso no apto e indecente de los protagonistas. Eran tiempos aquellos de represi\u00f3n y cinismo, en que cualquiera se cre\u00eda con derecho a recortar y a censurar.<\/p>\n<p>Estas normalmente iban acompa\u00f1adas de un No-Do. En donde casi siempre se repet\u00edan las mismas im\u00e1genes todos los domingos. Eran noticias o reportajes en blanco y negro, de actualidad, y en donde siempre sol\u00eda salir Franco en una de sus representaciones o actividades de caza, pesca o familiares\u2026 Con su original m\u00fasica del No-Do. La gente sol\u00eda aplaudir al final, por norma. \u00bfPorque terminaba o porque empezaba la pel\u00edcula? That is the question. Nunca lo supe.<\/p>\n<p>En casa, recuerdo, ten\u00edamos tambi\u00e9n una radio sobre una repisa en la cocina. Yo no alcanzaba a ella, mi padre sol\u00eda encenderla para escuchar alg\u00fan noticiario durante las comidas: \u201cEl Parte\u201d, sol\u00eda llamarle. \u201cRadio Nacional de Espa\u00f1a\u2026\u201d la \u00fanica que se escuchaba algo mejor, que finalmente terminaba y\u00e9ndose la emisora, haciendo ruido y apag\u00e1ndola.<\/p>\n<p>Estas y as\u00ed fueron, aquellas primeras im\u00e1genes y sonidos que me llegaron y que recuerdo a\u00fan de entonces, en aquel pueblito peque\u00f1o y deshabit\u00e1ndose de la Mancha. Despu\u00e9s, como he dicho, cerraron el cine y no hubo nada, nada en mucho tiempo. Este periodo lo recuerdo como una gran ceguera\u2026 hasta llegar la televisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero en donde a pesar, supimos sobrevivir a la infancia, creando nuestras propias fantas\u00edas y nuestros propios personajes. Recuerdo circulaban, por entonces, algunos tebeos de: \u201cEl Capit\u00e1n Trueno, El Jabato, Mortadelo, Zipi y Zape\u2026\u201d Estos fueron nuestros h\u00e9roes de papel durante mucho tiempo. Y \u00e1lbumes de cromos que coleccion\u00e1bamos. Eran de El Cid, de la pel\u00edcula con Charlton Geston y Sof\u00eda Loren en el papel de Jimena, y que sal\u00edan en las tabletas del chocolate.<\/p>\n<p>Estas y as\u00ed fueron nuestras diversiones de peque\u00f1os. Todo depend\u00eda de un tebeo o un cromo, sin olvidar nuestros peque\u00f1os juegos de canicas, aros y peonzas. \u00a1Qu\u00e9 malo era yo tirando la peonza con la diestra. Con la zurda se me daba algo mejor, pero no tanto, perd\u00eda todas las chapas y los cromos!<\/p>\n<p>Despu\u00e9s lleg\u00f3 el gran invento de la TV, toda en blanco y negro. Con sus anuncios, sus pel\u00edculas y sus festivales de Eurovisi\u00f3n. Con personajes como Raphael, Julio Iglesias, Karina\u2026 Y se empezaron a escuchar m\u00fasicas y grupos con sus canciones del verano. Eran Los Brincos, Los Bravos, Los Pekeniques, Mocedades\u2026 Y los grandes revolucionarios de la \u00e9poca, Los Beatles, cantando en ingl\u00e9s, que no sab\u00edamos lo que dec\u00edan, pero que nos gustaba escuchar su Yellow Submarine o su Yesterday.<\/p>\n<p>Con aquellas canciones y aquellos Hippies extravagantes de pelo largo y pantal\u00f3n campana, empezamos a ver y a despertar de aquella letan\u00eda en otra \u00e9poca. Por primera vez los americanos hab\u00edan logrado poner los pies en la luna, (o al menos eso vimos por televisi\u00f3n). El Cordob\u00e9s hab\u00eda saltado a los ruedos, y Pel\u00e9 era el mejor jugador del mundo\u2026 Empezamos a comprender que hab\u00eda otras naciones, otros idiomas y otras culturas, y que no nos importar\u00eda imitar o copiar su aspecto e indumentaria con tal de parecernos y ser como ellos, incluso de aprender su idioma con tal de saber lo que dec\u00edan aquellas canciones.<\/p>\n<p>Eran discos de vinilo, que seleccion\u00e1bamos en las m\u00e1quinas del bar, echando unas monedas para poder escucharlos. Y que poco despu\u00e9s terminamos poniendo directamente en el tocadiscos de casa o en aquellos guateques que hac\u00edamos los d\u00edas de fiesta en casa de los amigos. Despu\u00e9s llegar\u00edan Joan Manuel Serrat con su Mediterr\u00e1neo y sus poetas. Y Raimon y Paco Ib\u00e1\u00f1ez con la canci\u00f3n protesta. Y los legendarios Bob Dylan, Joan Baez, el Blues y algunos cl\u00e1sicos, pero esto es otro tema.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda, en nuestro pueblo no hubo nunca un lugar de encuentro y acercamiento entre los j\u00f3venes. Al contrario, recuerdo ese gran distanciamiento, esa divisi\u00f3n entre sexos y clases sociales impartidos incluso en el colegio. Supongo que como en todas partes por aquel entonces, pero que en un pueblo peque\u00f1o como era Gran\u00e1tula la situaci\u00f3n era mucho m\u00e1s extrema y acuciante. Triste y lamentable. Era la mentalidad de un pueblo o de una naci\u00f3n que hab\u00eda salido de una Guerra Civil y donde a\u00fan prevalec\u00edan las clases y los bandos: ricos o pobres, Rojos o Nacionales\u2026 (Y que hoy por hoy lamentablemente no ha cambiado en tanto).<\/p>\n<p>Los bares y tabernas eran lugar de los mayores, encuentro de labradores y jornaleros despu\u00e9s de la jornada de trabajo. En la plaza estaba el Casino de Miguelito, con un \u00e1guila grande sobre el mostrador, las alas abiertas\u2026 El bar de Ambrosio \u00a1El Zorro!\u2026 Como cruzando sigiloso y astuto delante de todos nosotros, la cola erizada, bosquejando una tenue sonrisa ense\u00f1ando los dientes, disecado sobre el televisor\u2026 Recuerdo las limonadas, las calabazas de cerveza con lim\u00f3n y alg\u00fan otro a\u00f1adido, dependiendo de la edad o del bolsillo. \u00a1Las mesas en la calle, los amigos los d\u00edas de verano bajo un cielo de estrellas. El bar de Le\u00f3n, el de Natalio\u2026! Todos ellos fueron desapareciendo. La iglesia era lugar de beatos, generalmente mujeres con sus lutos enzarzadas en sus misas y sus rezos.<\/p>\n<p>Yo recuerdo las tardes de sol y de domingo en invierno. Subir a los cerros era nuestro \u00fanico divertimento, nuestro escape y lugar de encuentro. Nos conoc\u00edamos todas las pe\u00f1as y lugares: La Cueva la Encant\u00e1, La Silla la Reina, Donde ar\u00f3 Cristo\u2026 Eran lugares conocidos por todos, nombres que hab\u00edamos ido aprendiendo generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n. Los m\u00e1s atrevidos llegaban hasta el Molino de Viento, all\u00e1 en la loma de otro cerro cercano. All\u00e1 se encontraba su ruina, con la piedra de molar redonda y partida por su mitad en el suelo. Desde aqu\u00ed pod\u00edas contemplar el pueblo: un c\u00famulo peque\u00f1o de casas, aplanadas en el paisaje. Alrededor todo era campo, campo verde, campo labrado a lo lejos\u2026 hasta llegar a las monta\u00f1as azuladas y el cielo\u2026 Amplio, claro, inmenso sobre nosotros.<\/p>\n<p>Divisabas la torre de la iglesia en el centro, las callejuelas, una mara\u00f1a de casas y tejados en torno. Las escuelas, el cementerio, e incluso a lo lejos, tras buscar un momento desorientado, llegabas a divisar la ermita. El camino que conduce a ella, serpenteando, perderse y reaparecer, y en alg\u00fan punto de su recorrido, entre vi\u00f1edos y olivares resurgir el ef\u00edmero platear del r\u00edo. Era distra\u00eddo, reconfortante, te pod\u00edas quedar toda la tarde localizando lugares, pelando pipas, cacahueses, casta\u00f1as\u2026 hasta caer la luz. Desdibujarse el paisaje.<\/p>\n<p>\u00a1Recuerdo de peque\u00f1o los campos floridos, los trigales verdes, los sembrados, las vi\u00f1as ensarmentadas, los olivares\u2026 El paisaje enardecido y yo, con mi bicicleta pedaleando\u2026 \u00a1Qu\u00e9 grandeza de espacios, de colores, aromas y sensaciones\u2026 por los caminos. \u00a1Cu\u00e1nta juventud. Cu\u00e1nta vida. Cu\u00e1nta alegr\u00eda!!!<\/p>\n<p>Recuerdo las tardes de sol y de recreo jugando al f\u00fatbol, el Cementerio Viejo, la Pedrera, las Eras, donde se trillaba y se aventaban las parvas en el est\u00edo. \u00bfD\u00f3nde fue todo aquello? \u00a1C\u00f3mo ha cambiado todo esto en tan corto tiempo! C\u00f3mo se ha desmoronado y destruido la memoria.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 armonioso y original me parec\u00eda el pueblo en otro tiempo, con sus eras en torno, empedradas. Qu\u00e9 buen parque se habr\u00eda constituido. Hoy las casetas de la maquinaria han invadido y despropiado el terreno, borrando los vestigios de una costumbre pasada. Qu\u00e9 dif\u00edcil es recordar todo esto como era. Qu\u00e9 dif\u00edcil es recuperar todo esto como fue. Qu\u00e9 dif\u00edcil es dar marcha atr\u00e1s en el tiempo y volver\u2026 a poblarlo y reconstruirlo de nuevo. Como se pierde o no se sabe apreciar su verdadero encanto. \u00a1C\u00f3mo se puede destruir la memoria!<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde queda el recuerdo donde construir la infancia perdida? Qu\u00e9 diferente se ve despu\u00e9s de los a\u00f1os, desde arriba y desde lejos, el pueblo. Es como un sue\u00f1o. Basta solo cerrar los ojos\u2026 \u00bfSer\u00e1 esto la nostalgia, mirar al fondo de las cosas y no encontrar nada?<\/p>\n<p>Otros segu\u00edan el curso del arroyo, por donde antes una senda llegaba hasta el pueblo cercano de Valenzuela. Una senda que se ha perdido, como se han perdido otras sendas, otros caminos y otras veredas. \u00a1Estos cerros de B\u00fahos, zorros y conejos. De tomillos, esparragueras, y aulagas!\u2026 Otra meta a alcanzar era el cerro de los siete lugares, de formaci\u00f3n volc\u00e1nica, el punto m\u00e1s elevado de este entorno. Los d\u00edas claros pod\u00edan divisarse los pueblos de Valenzuela, Almagro, Bola\u00f1os, El Moral, Calzada, Aldea del Rey y Gran\u00e1tula. A la puesta de sol y con las primeras luces, era cuando mejor se localizaban estos poblados, y cuanto mas tarde incluso se apreciaban los resplandores de otras poblaciones m\u00e1s lejanas.<\/p>\n<p>All\u00e1 y en torno a estos cerros y estos lugares, se nos fueron pasando las tardes de domingo y de infancia. Se nos fueron yendo del nido de las manos las alondras y los vencejos. Marcharse del lugar donde has nacido supone seguir habitando los santuarios de la memoria.<\/p>\n<p>En verano, recuerdo, pase\u00e1bamos las tardes, la calle entera arriba y abajo, sin fin hasta terminar el d\u00eda. \u00a1\u00c9ramos j\u00f3venes! Era toda nuestra diversi\u00f3n, toda nuestra alegr\u00eda: \u00a1Los grillos pon\u00edan su acorde de sue\u00f1o y melod\u00eda en la tarde. El aire impregnaba de aromas frescos y frutales\u2026 el campo sereno. Las estrellas brillantes surg\u00edan silenciosas e impensables rayando el cielo\u2026! \u00bfSigue siendo as\u00ed, todav\u00eda? S\u00e9 que era algo as\u00ed, pero ya no recuerdo\u2026 Han cambiado tantas cosas, tantas costumbres. El campo, el aire, el cielo. Nosotros los de entonces, somos los mismos? Todo es lo mismo y no es lo mismo.<\/p>\n<p>\u00a1Inexorablemente, cu\u00e1nto tiempo ha pasado! Hoy creo que si alg\u00fan aroma o colorido especial guardo o perdura en el recuerdo de mi infancia es debido a aquellos lugares por donde anduvimos. \u00a1Aquellas tardes de sol y de domingo!<\/p>\n<p>Si alguna caracter\u00edstica o valor especial tuvo o ten\u00eda aquel pueblo, fue por la cercan\u00eda de aquellos cerros, al calor y a la falda de donde crecimos. Hoy, cercados y vallados de alambre de espino, para agasajo de los dioses, las alima\u00f1as y los p\u00e1jaros.<\/p>\n<p>No s\u00e9 por que causas o avatares de la vida a veces, las generaciones dejan de seguir y compartir las viejas tradiciones. Pierden las ra\u00edces. Se marchan\u2026 \u00bfQu\u00e9 les queda? \u00bfQu\u00e9 nos queda? That is the question\u2026 Olvido, destierro de la memoria. As\u00ed se terminan las costumbres, las culturas y los pueblos. Triste y lamentable. As\u00ed terminan las cr\u00f3nicas. (Pod\u00e9is aplaudir. Es costumbre aplaudir al final, como en las viejas pel\u00edculas de los a\u00f1os 60). He terminado.<\/p>\n<p>Saber que has nacido. Que has recorrido por un camino\u2026 que ya no existe. \u00bfC\u00f3mo regresar. Hacia d\u00f3nde? Ya no recuerdo los vestigios, ni los se\u00f1uelos que puse, por si un d\u00eda, acaso\u2026 ya no recuerdo\u2026 Ya no s\u00e9 regresar. \u00bfC\u00f3mo se puede llegar a borrar, destruir la memoria? Nos hemos perdido. \u00bfQui\u00e9nes somos. A d\u00f3nde vamos. De d\u00f3nde venimos?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>+ R.I.P. 05 \/02 \/04 ES TA MOS EN LA ERA DE LA IN FOR MA<\/p>\n<p>TI CA NO OL VI DAR TO DO SE PUE DE RE CU PE RAR<\/p>\n<p>VIR TU AL MEN TE \u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>(Para incluir en Sinfon\u00eda de un Lugar: Ap\u00e9ndice Tercero.)<\/p>\n<p>Eulogio Carretero Bordallo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>[Colaboraci\u00f3n de Eulogio Carretero Bordallo] (CR\u00d3NICA DE LOS A\u00d1OS 60) En mi pueblo, que recuerde, no hubo nunca un lugar de encuentro y divertimento para los j\u00f3venes. Recuerdo un cine cuando yo era peque\u00f1o: \u201cEl Cine Delicias\u201d, que daba sus funciones los domingos por la tarde. 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