{"id":3497,"date":"2023-01-29T11:17:54","date_gmt":"2023-01-29T09:17:54","guid":{"rendered":"https:\/\/donoso.es\/?p=3497"},"modified":"2023-01-26T12:16:49","modified_gmt":"2023-01-26T10:16:49","slug":"zygmunt-bauman-cuando-el-conocimiento-es-una-mercancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/donoso.es\/?p=3497","title":{"rendered":"Zygmunt Bauman, cuando el conocimiento es una mercanc\u00eda"},"content":{"rendered":"<p>Os dejo este art\u00edculo de Zygmunt Bauman<\/p>\n<p>La imagen del conocimiento reflejaba que el compromiso y la visi\u00f3n de la educaci\u00f3n eran una r\u00e9plica de las tareas que ese compromiso fij\u00f3 en la agenda moderna. El conocimiento ten\u00eda valor puesto que se esperaba que durara, as\u00ed como la educaci\u00f3n ten\u00eda valor en la medida en que ofreciera conocimiento de valor duradero. Ya fuera que se la juzgara como un episodio aislado, o bien que se la considerara una empresa de toda una vida, la educaci\u00f3n deb\u00eda encararse como la adquisici\u00f3n de un producto que, como todas las dem\u00e1s posesiones, pod\u00eda y deb\u00eda atesorarse y conservarse para siempre.<\/p>\n<p>As\u00ed llegamos al primero de los m\u00faltiples retos que la educaci\u00f3n contempor\u00e1nea debe afrontar y soportar. En nuestra \u00abmodernidad l\u00edquida\u00bb, las posesiones duraderas, los productos que supuestamente uno compraba una vez y ya no reemplazaba nunca m\u00e1s \u2014y que obviamente no se conceb\u00edan para ser consumidos una \u00fanica vez\u2014, han perdido su antiguo encanto. Considerados alguna vez como activos ventajosos, hoy tienden a verse como pasivos. Los que alguna vez fueron objetos de deseo se transformaron en objetos de resquemor. \u00bfPor qu\u00e9? Porque el \u00abmundo vital\u00bb de la juventud contempor\u00e1nea, compuesto desma\u00f1adamente con porciones de sus experiencias vitales, ya no se parece a los pasadizos ordenados, s\u00f3lidos y \u00abaprendibles\u00bb de los laberintos \u00abde ratones de laboratorio\u00bb que hace medio siglo se utilizaban para explorar los misterios de la buena adaptaci\u00f3n a trav\u00e9s del aprendizaje. John Kotter , profesor de la Harvard Business School, aconseja a sus lectores que eviten quedar atrapados en empleos de larga duraci\u00f3n del tipo \u00abpuesto permanente\u00bb y, en realidad, desaconseja desarrollar una lealtad institucional o dejarse absorber demasiado en cualquier empleo durante un tiempo prolongado. No debe sorprendernos, pues, que el panadero Rico se lamentara ante Sennett de lo dificultoso que le resultaba explicar qu\u00e9 pod\u00eda significar un compromiso .<\/p>\n<p>La historia de la educaci\u00f3n est\u00e1 plagada de per\u00edodos cr\u00edticos en los cuales se hizo evidente que las premisas y estrategias probadas y aparentemente confiables hab\u00edan perdido contacto con la realidad y exig\u00edan ajustes o una reforma. Con todo, aparentemente la crisis actual es diferente de las del pasado. Los retos actuales est\u00e1n golpeando duramente la esencia misma de la idea de educaci\u00f3n tal como se la concibi\u00f3 en el umbral de la larga historia de la civilizaci\u00f3n: hoy est\u00e1 en tela de juicio lo invariable de la idea, las caracter\u00edsticas constitutivas de la educaci\u00f3n que hasta ahora hab\u00edan soportado todos los retos del pasado y hab\u00edan emergido ilesas de todas las crisis. Me refiero a los supuestos nunca antes cuestionados y mucho menos sospechosos de haber perdido vigencia, con lo cual, necesariamente, deber\u00edan reexaminarse y reemplazarse.<\/p>\n<p>En el mundo de la modernidad l\u00edquida, la solidez de las cosas, como ocurre con la solidez de los v\u00ednculos humanos, se interpreta como una amenaza. Cualquier juramento de lealtad, cualquier compromiso a largo plazo (y mucho m\u00e1s un compromiso eterno) auguran un futuro cargado de obligaciones que (inevitablemente) restringir\u00eda la libertad de movimiento y reducir\u00eda la capacidad de aprovechar las nuevas y todav\u00eda desconocidas oportunidades en el momento en que (inevitablemente) se presenten. La perspectiva de cargar con una responsabilidad de por vida se desde\u00f1a como algo repulsivo y alarmante.<\/p>\n<p>Hoy se sabe que las cosas m\u00e1s preciadas envejecen r\u00e1pido, que pierden su brillo en un instante y que s\u00fabitamente y casi sin que medie advertencia alguna, se transforman de emblema de honor en estigma de verg\u00fcenza. Los editores de las lustrosas revistas de moda saben tomar bien el pulso de la \u00e9poca: junto con la informaci\u00f3n sobre las nuevas tendencias acerca de \u00ablo que hay que hacer\u00bb y \u00ablo que hay que tener\u00bb, proporcionan regularmente a sus lectores consejo sobre lo que \u00abya no se usa\u00bb y debe descartarse. Adem\u00e1s, hoy se espera que ni siquiera los h\u00e1bitos que supuestamente habr\u00edan de durar un poco m\u00e1s permanezcan inalterables. Un anuncio reciente de oferta de tel\u00e9fonos m\u00f3viles atrae a los curtidos usuarios de tel\u00e9fonos con esta exhortaci\u00f3n: \u00abUsted ya no puede presentarse en p\u00fablico con ese m\u00f3vil que tiene ahora\u2026 vea los nuevos modelos\u00bb. Nuestro mundo recuerda cada vez m\u00e1s la \u00abciudad invisible\u00bb de Leonia de Italo Calvino, donde \u00abla opulencia puede medirse, no tanto por las cosas que se fabrican, se venden y se compran cada d\u00eda; [\u2026 ] sino, antes bien, por las cosas que se tiran diariamente para dejar lugar a las nuevas\u00bb. La alegr\u00eda de \u00abdeshacerse\u00bb de las cosas, de descartarlas, de arrojarlas al cubo de la basura, es la verdadera pasi\u00f3n de nuestro mundo.<\/p>\n<p>La capacidad de durar mucho tiempo y servir indefinidamente a su propietario ya no juega a favor de un producto. Se espera que las cosas, como los v\u00ednculos, sirvan s\u00f3lo durante un \u00ablapso determinado\u00bb y luego se hagan pedazos; que, cuando \u2014tarde o temprano, pero mejor temprano\u2014 hayan agotado su vida \u00fatil, sean desechadas. Por lo tanto hay que evitar las posesiones, y particularmente las posesiones de larga duraci\u00f3n de las que no es f\u00e1cil librarse. El consumismo de hoy no se define por la acumulaci\u00f3n de cosas, sino por el breve goce de esas cosas. Por lo tanto, \u00bfpor qu\u00e9 el \u00abcaudal de conocimientos\u00bb adquiridos durante los a\u00f1os pasados en el colegio o en la universidad habr\u00eda de ser la excepci\u00f3n a esa regla universal? En el torbellino de cambios, el conocimiento se ajusta al uso instant\u00e1neo y se concibe para que se utilice una sola vez. Los conocimientos listos para el uso instant\u00e1neo e instant\u00e1neamente desechables de ese estilo que prometen los programas de software \u2014que aparecen y desaparecen de las estanter\u00edas de las tiendas en una sucesi\u00f3n cada vez m\u00e1s acelerada \u2014, resultan mucho m\u00e1s atractivos.<\/p>\n<p>Todo este encogimiento del lapso de vida del saber, provocado por un \u00abcontagio\u00bb completo \u2014por el impacto de degradar la durabilidad de la posici\u00f3n, alguna vez venerable, que ocupaba en la jerarqu\u00eda de valores\u2014, est\u00e1 exacerbado por la mercantilizaci\u00f3n del conocimiento y del acceso al conocimiento.<\/p>\n<p>Hoy el conocimiento es una mercanc\u00eda; al menos se ha fundido en el molde de la mercanc\u00eda y se incita a seguir form\u00e1ndose en concordancia con el modelo de la mercanc\u00eda. Hoy es posible patentar peque\u00f1as porciones de conocimiento con el prop\u00f3sito de impedir las r\u00e9plicas, al tiempo que otras porciones \u2014que no entran en el marco de las leyes de la patente\u2014 constituyen secretos cuidadosamente guardados mientras est\u00e1n a\u00fan en el proceso de desarrollo (como un nuevo modelo de autom\u00f3vil antes de que se exhiba en el sal\u00f3n del a\u00f1o siguiente), siguiendo la bien fundada creencia de que, como en el caso de cualquier otra mercanc\u00eda, el valor comercial refleja lo que diferencia al producto de los ya existentes antes que la calidad del producto en su conjunto. Lo que diferencia al producto, por regla general, es de corta vida, pues el impacto de la novedad se desgasta r\u00e1pidamente. Por lo tanto, el destino de la mercanc\u00eda es perder valor de mercado velozmente y ser reemplazada por otras versiones \u00abnuevas y mejoradas\u00bb que pretenden tener nuevas caracter\u00edsticas diferenciales, tan transitorias como las de los productos que acaban de ser desechados porque ya perdieron su moment\u00e1neo poder de seducci\u00f3n. Concentrar el valor en lo diferencial es una manera de devaluar, oblicuamente, el resto del conjunto, el resto que no ha sido afectado por el cambio, el resto que \u00absigue siendo igual\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed es como se desalienta la idea de que la educaci\u00f3n puede ser un \u00abproducto\u00bb que uno gana y conserva, atesora y protege y, ciertamente, ya son pocos los que hablan a favor de la educaci\u00f3n institucionalizada. Antes, para convencer a sus hijos de los beneficios del aprendizaje, los padres y madres sol\u00edan decirles: \u00abNadie podr\u00e1 nunca quitarte lo que has aprendido\u00bb. Semejante consejo puede haber sido una promesa alentadora para aquellos ni\u00f1os a los que se les ense\u00f1aba a construir sus vidas como casas \u2014desde los cimientos hasta el techo, mientras en ese proceso iban acumulando el mobiliario\u2014, pero lo m\u00e1s probable es que la juventud contempor\u00e1nea lo considere una perspectiva aterradora. Hoy los compromisos tienden a ser muy mal vistos, salvo que contengan una cl\u00e1usula de \u00abhasta nuevo aviso\u00bb. En una cantidad cada vez mayor de ciudades de Estados Unidos, los permisos para construir s\u00f3lo se entregan junto con su correspondiente permiso de demolici\u00f3n\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Os dejo este art\u00edculo de Zygmunt Bauman La imagen del conocimiento reflejaba que el compromiso y la visi\u00f3n de la educaci\u00f3n eran una r\u00e9plica de las tareas que ese compromiso fij\u00f3 en la agenda moderna. 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