Conjunto arqueológico de Oreto – Orissia – Urit

En Granátula existe un complejo arqueológico impresionante. La parte excavada la valoro en menos del 1%. Dentro del conjunto de la Catedral, de uno de los obispados visigodos más importantes, está la pila bautismal por inmersión, y la Lauda sepulcral del diácono. En fase de excavación de lo que fue la Catedral. Queda pendiente sacar a la luz el Circo Romano. Y musealizar el hammam más antiguo de la península ibérica.

Potaje habichuelas

Os dejo este vídeo con la receta de unas habichuelas, que tienen una pinta riquísima

En otros sitios le llamarían alubias, pero en nuestra tierra de toda la vida han sido habichuelas, blancas las secas, y habichuelillas verdes, las judías verdes como también se llaman en otros sitios.

El padre hace la receta. No le queda mal hacer un sofrito de cebolla, pochándola un poco y añadiéndosela al potaje de habichuelas.

En padre Ángel hace una receta riquísima

 

 

Breve historia de la Hermandad del Santo Cristo de la Resurrección y Saeta al Resucitado

Entre los archivos me he encontrado con este vídeo de Manuel entonando una saeta al Resucitado. a mi me trasmite emoción pura. Gracias Manuel, una de las mejores personas que he tenido la suerte de conocer.

Hoy 14 de septiembre, feliz día de la Exaltación de la Santa Cruz, y en nuestro pueblo, Granátula, feliz día del Santo Cristo de la Resurrección. Los granatuleños han elegido celebrar la buena nueva de la Cruz, la Resurrección de Cristo.

Como ya me habéis oído decir, desgraciadamente no tenemos la fecha cierta de su fundación. Sabemos que en 1751 existía por la descripción encontrada de los bienes que tenía el Santísimo Cristo de la Resurrección. Y también tenemos la inauguración de la Ermita del Calvario, dedicada a la Resurrección del Hijo de Dios, y abierta al culto por el Ilmo. Obispo de Arcadia el 17 de noviembre de 1661.

Desde el siglo XVII al menos Granátula ha contado con el Santísimo Cristo de la Resurrección, sin que podamos confirmar si con hermandad propia o quizás heredando de otras, como pudo ser la de la Santa Cruz o la de las Ánimas, pudiendo heredar de ellas las tradiciones, y por qué no, en el día de la celebración de la Cruz, del que por cierto hoy es el santo de los que se llaman así, Cruz, y también de Crescencio; celebrar la alegría de la Resurrección. Y porqué digo esto, porque desde 1593 hay datos sobre las revisiones de los visitadores de la Orden de Calatrava, extrayendo de sus conclusiones la siguiente:  «Otrosí os mandamos que tengáis mucho cuidado en el sostenimiento y reparos del Calvario del dicho lugar que se hizo a costa de la dicha cofradía para que siempre esté bien tratado y decente»

Hermandad que pasó por muchas vicisitudes. Ya quedan muy pocas personas en Granátula que recuerden donde estuvo la antigua Ermita del Santo Cristo. En la calle de Almagro, mas o menos donde hoy se coloca el Huerto de los Olivos, a la altura más o menos de la casa de Cruz (coincidencias que a veces tiene la vida o no, como es que el dueño se llame Cruz, que exista una Cruz donde había un Calvario dedicado a la Resurrección del Hijo de Dios, y de donde estuvo saliendo muchos años, antes de tener su ermita, el Santo Cristo al amanecer el día en procesión el Domingo de Resurrección). Y allí estaba la ermita donde estaban las tres Cruces, el Calvario, donde iba allí la procesión penitencial de la cofradía de la Santa Cruz, el Jueves Santo por la tarde; el Viernes Santo por la tarde iba en procesión la cofradía de la Soledad, recorriendo las estaciones del ViaCrucis, y en este Calvario rezaban – escenificaban varias estaciones, entre ellas la Crucifixión, marchando la procesión hacia otras cruces que estaban más adelante hasta finalizar el recorrido.

En el siglo XIX se van arruinando el resto de ermitas, pero esta ermita no se arruina o vende. El porqué hay que buscarlo en dos factores: por un lado es una ermita pequeña, que se puede sostener y reparar sin apenas gastos; pero sobre todo, se mantiene porque hacia 1830 se construye el cementerio a su lado (Cementerio Viejo). La ermita sirve entonces como sala de autopsias, o bien donde se dejan los cadáveres de los «desgraciados» o en caso de ser forasteros. Así se dice de un faccioso muerto por disparos de bala «…cargasen el cadáver en una mula que se había llevado al efecto, y practicado así se condujo a esta población, depositándolo en la Ermita del Santo Cristo de la Resurrección, interim transcurrían las horas legales para el sepelio…»

Las desgracias de las guerras, que además de segar vidas de personas suelen arrasar con la cultura, con el arte, con todo lo que antes pudo ser tenido en consideración y que a algunos les pueda llevar a recordar el pasado. Y en lugar de que permanezca para la historia para que las generaciones siguientes puedan además de disfrutar de ello de hacer su propio juicio, en la guerra civil se arrasó la Ermita del Santo Cristo de la Resurrección y el Santo fue fusilado y arrojado en una noria. Barbarie humana.

Después de la guerra civil la Hermandad estuvo prácticamente desparecida. Algunos de los granatuleños seguían recordado la tradición. Mi bisabuelo Leocadio Azañón decidió comprar y donar la imagen actual del Santo Cristo de la Resurrección, tal y como se recoge en el acta de reconstitución en el año 1952: «se procedió a la discusión del Santo el cual el Sr.  Leocadio Azañón comprador del mismo, manifiesta que desde este momento cede incondicionalmente el Santo a beneficio de la hermandad en concepto de donativo como voluntá propia»

Un conjunto de personas, reconstituyeron la Hermandad, conforme a «las normas a seguir de dicha hermandad sean los usos y costumbres que existían anteriormente». Leocadio Azañón Carretero, Natalio Romero Gómez, Desiderio Gutiérrez Azañón, Félix Azañón Mota, Crescencio Blanco Gómez, Saturnino Gutiérrez Gómez, Pablo Gómez Moreno, Paz Montero Cañizares, Dolores González Velázquez, Eulogio Rabadán Vallez, José de la Muñoza Vallez, Luis Ráez Barrera, León Díaz Molina, Félix Vallez Carneros, Fausto Huertas Valbuena y Desiderio Gómez García, constan entre los presentes.

Un breve resumen. Que en parte también explica porque siempre estuve ligado a esta Hermandad. Os dejo con Manuel, a quien le doy las gracias desde aquí.

Sobre la Hermandad del Santo Cristo

Queridos hijos de la Villa de Granátula, naturales o adoptados, y foráneos, os voy a contar y documentar algo sobre la Hermandad del Santo Cristo

En el 2002 se cumplieron los 50 años de la reconstitución de la Hermandad del Santo Cristo de la Resurrección, después que durante la guerra civil esta se disolviese y el anterior Santo fuera fusilado y echado en una noria.

Una Cofradía que a pesar del trabajo por identificar su antigüedad ésta no ha sido posible, estando fechado el dato cierto más antiguo del que disponemos en el año 1751, año en el que se relacionan los bienes de los que ya dispone la Cofradía. Así si los bienes materiales se registran a nombre de personas físicas o jurídicas cabe la posibilidad de que estos bienes estuvieran a nombre de la Cofradía del Santo Cristo.

Textualmente dice:

«Memorial ajustado que yo, Bernardo Díaz, formo de los bienes que tiene el Santísimo Cristo de la Resurrección, en cumplimiento del bando mandado publicar por el Señor Intendente General de la Provincia de La Mancha y por el señor Don Tomás de Cañizares, juez subdelegado para efecto de la única contribución, que, con distribución son los siguientes:

TIERRA DE SEMBRADURA Y SECANO DE 3ª CALIDAD. Una pieza de tierra de tercera calidad, de sembradura y secano, en el sitio de la Veredilla, media legua de la Villa, de caber una cuerda. Linda a levante con tierra de D. Alfonso Romero; norte, con el dicho; poniente, el Cordel Real y al sur con dicho Alfonso Romero o sus herederos. Y con esta figura. Esta pieza tiene diez celemines de cuerda.

Y en conformidad se finalizó este memorial que firme.

Granátula diez y seis de mayo de Mil Setecientos Cincuenta y Un Años.

La edificación de la ermita del Santo Cristo a la salida de Granátula, junto al camino de Almagro, paso obligado de los difuntos antes de su entierro en el antiguo camposanto, confirmada por Hervás cuando dice «la Ermita del Calvario, dedicada a la Resurrección del Hijo de Dios, y abierta al culto por el Ilmo. Obispo de Arcadia el 17 de noviembre de 1661«, es posiblemente el dato más antiguo que relacione la existencia de la Hermandad del Santo Cristo.

Posterior a su formación, las fechas de culto bien pudieron ser heredadas  de otras Hermandades, como la del Santísimo Cristo de las Ánimas, fecha en la que según sus ordenanzas se establece que el hermano mayor «no debe dar cuentas hasta el día catorce de setiembre… que es el que dicha cofradía haze su fiesta…». La Cofradía de las Ánimas desapareció antes de 1770, fecha en la que el Conde de Aranda solicita «… la razón de todas las hermandades, cofradías, que celebran una o más fiestas al año…» y la respuesta de su alcalde D. Benito Torrubia y Quartas es que «… la Hermandad del Santo Cristo de las Ánimas se halla en el día extinguida y el caudal que tenía dicha hermandad, está en administración…»

Volviendo a la reconstitución en el 2002 se honró a las personas que pusieron su empeño para reconstruirla: Leocadio Azañón Carretero, Natalio Romero Gómez, Desiderio Gutiérrez Azañón, Felix Azañón Mota, Crescencio Blanco Gómez, Saturnino Gutiérrez Gómez, Pablo Gómez Moreno, Paz Montero Cañizares, Dolores Gónzalez Velázquez, Eulogio Rabadán Vallez, José de la Muñoza Vallez, Luis Raez Barrera, León Díaz Molina, Felix Vallez Carneros, Fausto Huertas Valbuena y Desiderio Gómez García.

Se acordó en el acta de constitución que: «se procedió a la discusión del Santo el cual el Sr.  Leocadio Azañón comprador del mismo, manifiesta que desde este momento cede incondicionalmente el Santo a beneficio de la hermandad en concepto de donativo como voluntá propia» y «las normas a seguir de dicha hermandad sean los usos y costumbres que existían anteriormente».

Así la Cofradía se reconstituye y para evitar necias interpretaciones que están circulando por Granátula, la Cofradía ha existido y existe desde tiempo immemorial, sin que se haya convertido nunca en ningún otro tipo de institución, consiguiendo la confirmación canónica en el año 2000.

Entidades sin fines lucrativos de proyección externa y bienes cuasi públicos

La existencia de bienes con efectos externos en su consumo nos lleva a la consideración de otro tipo de bienes, los cuasi públicos, y como consecuencia a la existencia de otro tipo de organizaciones sin fines de lucro: las de proyección externa.

Tal y como sostiene J. Head la idea de externalidad enfoca substancialmente el mismo problema que la imposibilidad de exclusión. Surgen un tipo de bienes en los que no se puede aplicar los principios de exclusión económica ni el derecho de admisión. Nos encontramos ante un tipo de bienes que presentan características de bienes públicos, ya que su oferta va dirigida al objetivo de corrección de desigualdades o dicho de otro modo de distribución de rentas; y por otro lado, la característica de externalidad que presentan muchos de ellos hace que no siempre sea posible la tarificación vía precios o cuotas, debiendo recurrirse a las fuentes de financiación externa como son los donativos, voluntariado, subvenciones, etc.[1]

Surge, de este modo, un tipo de organizaciones sin fines de lucro, denominadas de proyección externa, cuyos objetivos van dirigidos a la maximización del bienestar de terceras personas ajenas a la institución (normalmente aunque en algunos casos también pueden pertenecer a la misma), mediante la corrección de desigualdades.

Este tipo de instituciones cuentan con una serie de características que son comunes a todas ellas y que las definen como tales, diferenciándolas de los clubes:

  1. Más que buscar la maximización del bienestar de sus usuarios, las instituciones sin fines lucrativos buscan en general múltiples objetivos difíciles de medir. No buscan solamente proveer un servicio, sino también obtener un cierto impacto, realizar objetivos externos a la ayuda de las prestaciones. Por tanto tienen un papel social que sobrepasa la simple producción o prestación de un servicio.
  2. El papel de los valores sobre los cuales descansa la identidad de la organización es, en general, muy importante. Este tipo de instituciones presentan en cierto grado un tipo de exclusión, por supuesto no económico, sino por los principios ideológicos, base de muchas de estas organizaciones.
  3. La toma de decisiones se hace no solamente en función de los objetivos de la organización, sino que también se tiene en cuenta el impacto que las mismas tienen sobre la opinión del público, de las personas que están dentro del área de influencia de la organización no lucrativa.
  4. No existe relación directa entre el origen de los recursos y la producción. No existe correlación entre los ingresos y los gastos, ya que las fuentes de ingresos tienen origen múltiple: subvenciones, patrimonio, ligados a la producción (en este último caso es habitual que los mismos no cubran el coste del producto).
  5. El mecanismo de mercado no funciona en este tipo de instituciones. Si admitimos la inexistencia de correlación, ya sea total o parcial, al igual que ocurre en la administración del estado, un posible aumento de la demanda no se traduce necesariamente en un aumento de los recursos disponibles. Es posible que llegados a esta situación para que la institución no lucrativa satisfaga la demanda creciente de sus servicios, ésta incremente la aportación económica de sus usuarios, puesto que el incremento de la financiación “extraordinaria” o no ligada al producto (subvenciones, patrimonio, etc.) en la mayoría de las ocasiones no será posible.
  6. Presentan un efecto de redistribución de rentas, los que les acerca más al sector público que al privado. La redistribución de rentas en el caso de las instituciones sin fines lucrativos de proyección interna solo se produce entre los miembros que la componen. Por contra, las instituciones sin fines lucrativos de proyección externa extienden su redistribución a todos los miembros que están en su campo de acción.

Consecuencia de esta distinción se ha llegado ha introducir la definición de Cuarto Sector, que englobaría a las Instituciones sin fines de lucro de Proyección Externa, debido a las diferencias notables que presentas con las de Proyección Interna. A partir de este punto centraremos nuestro estudio en este tipo de Organizaciones.

[1] Montserrat, Julia, Obra citada

La época de Baldomero Espartero: La epopeya carlista

Para enmarcar la época en la que vivió Espartero voy a dejar una serie de videos de la historia de aquella época, empezando por la época revolucionaria que vendría de la mano de Francia y Bonaparte, hasta la restauración de los borbones.

Interesante vídeo de la UNED de la historia desde la muerte de Fernando VII,  las guerras carlistas y el reinado de Isabel II. Vaya por delante que no estoy de acuerdo en todo lo que se dice, se presenta a los carlistas muy «románticos» cosa que no tuvieron, y a Maroto como traidor, cosa que no fue, al revés le traicionaron a él.

Instituciones sin fines de lucro de proyección interna y bienes cuasi privados

Para establecer la comunicación existente entre este tipo de instituciones y los bienes cuasi privados, definiremos primero que entendemos por bienes privados. Entendemos por bien privado aquel cuyo consumo realizado por un individuo se sustrae del consumo realizado por cualquier otro individuo de este mismo bien. Las características, por tanto, que definen a este tipo de bienes son la de no conjunción de la oferta, exclusión y consumo rival.

  • Se dice que estos bienes presentan la característica de exclusión, es decir el consumo de una unidad por un individuo excluye el consumo de otros individuos.
  • Consumo rival, en el sentido de que su consumo por parte de un sujeto reduce la cantidad disponible para los restantes sujetos, o dicho de otra forma existe un coste necesario adicional para cada unidad añadida al proceso productivo (los costes marginales de utilización por un individuo son no nulos).
  • Funcionamiento del sistema del mercado, mediante la conjunción de la oferta y de la demanda en el intercambio con la subsiguiente fijación de precios. El funcionamiento del mercado respecto a los bienes privados se hace operativo a través del principio de exclusión. Esto es, todo sujeto que no pueda o no quiera satisfacer el precio de un bien o servicio se verá privado de la utilización o disfrute de dicho bien o servicio.

Ahora bien, existen unos bienes que presentan la característica de consumo rival, pero que no aplican el principio de exclusión, sino que puede ser compartido por un conjunto de individuos. Este fenómeno puede producirse en aquellos casos que la simple existencia y pertenencia a un grupo implica el disfrute de un bien. Sólo la desaparición del sujeto o su separación del grupo pueden impedir la utilización del bien[1].

Así tenemos un tipo de bienes que presentan las características de consumo rival y exclusión parcial de los miembros. La propiedad de consumo rival los diferencia de los bienes públicos dada la existencia de costes marginales no nulos. Como diferencia con los bienes privados presentan la falta de exclusión, al menos totalmente, ya que los bienes cuasi privados son divisibles parcialmente con efectos sobre un número relativamente pequeño de sujetos.

Las Instituciones sin fines de lucro de proyección interna, producen bienes cuasi privados, con el objetivo de maximizar el beneficio de sus miembros o componentes del grupo de proyección interna. La producción de los bienes o servicios va dirigidas a la maximización del bienestar del grupo de miembros que forman este tipo de instituciones. La medida óptima de la dimensión del grupo viene determinada por el punto en el cual la utilidad que se deriva de compartir el bien es inferior la utilidad o beneficio de la reducción de costes que lleva consigo el incremento del número de socios.

Como ya se ha avanzado, las organizaciones sin fines de lucro de  proyección interna son unas instituciones con las características de producción de bienes cuasi-privados (consumo rival y exclusión parcial) con reserva del derecho de admisión y control de los miembros como medios para regular la dimensión óptima del grupo.

[1] Buchanan, James M., en su obra “Teoría económica de los Clubes” desarrolla los bienes clubes : – la utilidad que un individuo recibe de su consumo dependerá del número de personas con las que debe compartir el citado bien -.

Tipos de entidades sin fines de lucro

Podemos distinguir dos tipos de instituciones según el interés de sus usuarios.[1]

  • Organizaciones de Proyección externa o función instrumental: Los beneficiarios de dichas instituciones son terceras personas no pertenecientes a la Institución.
  • Organizaciones de Proyección interna o de tipo expresivo: Los beneficiarios son miembros que pertenecen a la institución.

Esquemáticamente podríamos representarlo:

Las Instituciones sin fines de lucro de proyección interna, son organizaciones encaminadas a la maximización del beneficio de sus miembros. Aquí se presenta un antagonismo con la definición de estas organizaciones de proyección interna como Organizaciones sin fines de lucro, ya que aunque las mismas no tienen como fin, en si mismas, la obtención de una renta para distribuir a sus miembros, no es menos cierto que todos sus integrantes que la forman buscan conseguir un beneficio para si mismos. Los cooperativistas, que “invierten” sus fondos para la construcción de una vivienda no buscan obtener un dividendo por los mismos pero si obtienen un beneficio directo en el menor coste que han de pagar por la vivienda. Es decir no obtienen dinero pero si obtienen bienes valorables económicamente y por tanto una renta. Tal y como señala Julia Montserrat[2] << todas ellas son organizaciones… que conservan propiedades de reserva de admisión de pertenecer al grupo, exclusión de los miembros a través del sistema de cuotas y de tener en cuenta la dimensión óptima del grupo>>.

Por el contrario, las Instituciones sin fines de lucro de proyección externa o altruistas buscan la maximización del bienestar de terceras personas, es decir intentan conseguir fines de interés general. El carácter de <<semiestado>> de estas organizaciones es su principal característica. Con esta definición se trata de expresar el carácter de redistribución de renta, corrector de externalidades del sistema económico, corrección de desigualdades y de actuación en el estado del bienestar de estas organizaciones: Organizaciones sin fines de lucro Externas. Asimismo los miembros de estas organizaciones, no buscan un beneficio directo, aunque en la mayoría de las ocasiones si que reciben un bien intangible (reconocimiento, satisfacción moral propia, agradecimiento, etc.). Desde nuestro punto de vista son las verdaderas Instituciones sin fines de lucro.

[1] Véase “Hacia una teoría económica del Tercer Sector: una primera aproximación”, pag. 49 de Julia Montserrat en Revista del Colegio de Economistas de Madrid nº 51

[2] Julia Montserrat, obra citada.

Hablando con Miguelillo

Colaboración de Eulogio Carretero Bordallo

Para mis sobrinos: Ulises, Jennifer y Patricia

Es parte de nuestro legado, la conservación

de la Naturaleza.

¡No queramos ingenuamente destruirla!

Este cielo, Miguelillo, que esta noche ves ¡Tan cargado de estrellas! Ya existía hace miles de años, ocupando estos mismo lugares. ¿Podrías decirme tú desde cuando? ¿Tú, no has tenido nunca, la curiosidad desmesurada de contar las estrellas? Se dice, que todos los años lucen estrellas nuevas. ¿Tú, podrías adivinar cuales? También que otras viejas se apagan. ¿Sabrías tú decirme dónde? Ves aquella que tanto resplandece. ¿Te imaginas que no estuviese mañana. Qué nadie se hubiese dado cuenta? ¿Tú no has visto cruzar los cometas, en esas noches eufóricas de verano? ¿Dónde caen… Las estrellas que caen?

De pequeño, Miguelillo, me las imaginaba, semejantes a esos cohetes de pólvora que suben cada vez mas altos ¡Incendiados hacia el cielo! Dejando un rastro de chispas tras de si ¡Chsss…! Hasta que explotan, en una luz fuerte, brillante y un ruido seco ¡Plof! reventando en el cielo. Y vuelven a caer luego, sus finas varillas inanimadas en la calle, por los huertos o en los tejados, ya apagadas. Yo recuerdo, que corríamos después los niños de entonces, entusiasmados, lleno de curiosidad a encontrarlas. “¡Ten cuidado, -me decían mis padres- no vayas a quemarte con las varas!” Era, mi admiración por la pólvora y los fuegos artificiales.

A mi, Miguelillo, me sorprendía ver, que tras esa estela luminosa que dejan las estrellas por el cielo, al desaparecer no lo hiciesen con una luz fuerte y una estruendosa explosión, como lo hacían los cohetes… Y si caían después, ¿dónde caían?

Yo, Miguelillo, había oído decir, que algunas de esas estrellas fugaces llegaban a caer aquí en la tierra. O mejor, justo detrás de las montañas, como decían siempre mis padres. En realidad, según mis padres, todo sucedía detrás de las montañas. ¡Nos engañaban. Nos engañaban siempre! Porque Madrid se encontraba, justo detrás de las montañas, y todos esos otros países lejanos, Europa, África, América, también se encontraban detrás de las montañas e incluso al otro lado de Madrid. O incluso había que cruzar el mar. Pero el mar se encontraba también detrás de las montañas, o al menos, eso nos decían. ¡Nos engañaban siempre! O vete tu a saber, nos decían que para qué queríamos saber eso. Muchas cosas Miguelillo, yo estoy seguro, que no las sabían ni ellos.

Mis dimensiones al respecto por entonces, no eran aún muy exactas. Todo lo imaginaba relativamente cerca, relativamente pequeño. Tan pequeño quizás como era yo entonces, como eres tú prácticamente. La verdad es que hoy todavía, Miguelillo, me gustaría aprender mucho más al respecto.

La primera vez que fui a Madrid, tendría yo diez años y he de confesar que no me gustó tanto. Me faltaba el aire, la luz, el paisaje al que me había acostumbrado. Me vine corriendo, para seguir corriendo por estos campos y estos lugares.

¿Y el mar…? ¡La primera vez que vi el mar! Tendría ya veinte años… Tú, Miguelillo, ya sabes como es el mar. Desde antes que lo supieras ya lo tenías delante, mirándolo, jugando con tu cubo pequeño a meterlo en el agujero de la arena. ¡Que ingenuo eras de pequeño. Que ingenuos somos…! De pequeños, creemos que de mayores lo sabremos todo, y de mayores nos damos cuenta, de lo poco que sabemos. Seguimos creyendo, esperando ese día. El día, de no saber nada y haberlo olvidado todo… Ya tu, te darás cuenta. ¡Que ingenuos somos. Que poco sabemos siempre!

Madrid era, las calles grandes, las casas altas… Los edificios, los coches, los trenes: la gente yendo en todas direcciones, de una lado para otro como sin rumbo fijo o sin saber hacia donde. ¡Gente, gente, gente! nunca se quedaban las calles vacías. Fue algo que no llegué a entender, hasta pasado algún tiempo. ¡Nunca imaginé tantos campos, tantas montañas, tantos pueblos, tantos cielos por medio! hasta llegar a Madrid. Nunca había estado tan lejos. Fue un gran paso, un gran descubrimiento, algo necesario de averiguar y descubrir.

Y Madrid fue poco después, el regreso, la estancia definitiva, el día a día. Los coches, la gente, los trenes, la lucha y la batalla diaria. El trabajo… Pero Madrid, Miguelillo fue y sigue siendo, El Retiro, La Casa de Campo, La Plaza de Oriente, La Puerta del Sol, El Museo del Prado… ya lo iras tu descubriendo.

Antes Miguelillo, se viajaba mucho menos. Se nacía y se moría uno, prácticamente sin haber salido del lugar de origen, prácticamente sin haber visto otros países, otras ciudades ni otros monumentos. ¡Y el mar…! Muchos de ellos Miguelillo, diría, que morían sin haber visto el mar. El apego a la tierra donde se nacía era sagrado. Se pasaban las tradiciones y las haciendas de padres a hijos, generación tras generación; toda una costumbre, toda una vida en el mismo lugar. Y de salir, nunca era por bien, sino por motivo familiar o de salud…

Como te decía Miguelillo, antes se viajaba mucho menos, apenas si había coches. ¡Y el tren…! Suponiendo que fueses en tren, que escasamente hace ciento cincuenta años de su presencia recorriendo algunas distancias, allá por el año 1.850… Después se fueron abriendo nuevas líneas, que fueron recorriendo por toda España, y su presencia se fue haciendo mas cotidiana… Hasta que llegaron los coches. ¡Una verdadera revolución! allá por los años veinte. Y después los tractores, y mas tarde los aviones y toda esa serie de maquinarias y artilugios con que la sociedad moderna nos ha ido invadiendo, y que ahora no viene al caso contarte.

Bien, suponiendo que hubieses cogido el tren, que por entonces no había mas medios de locomoción y antes de este, ya nos remontaríamos a los tiempos de los caballos y de otros domésticos animales. Cuando, si querías salir a alguna parte era todo a fuerza de andar o gracias a ellos… Antes, todo se hacía gracias a estos dignos animales. Con ellos se araba la tierra, se sacaba el agua de las norias, se trillaba y se transportaban todas sus cosechas, bien sobre sus monturas o sobre un carro a los cuales iban uncidos. ¡Cuánto debemos a estos humildes animales! hoy ya en vías de extinción y olvidados. ¡Pobre mula vieja. Pobre Lucero! En extinción, como muchos de aquellos hombres que hoy se resisten a cambiar aún, a pesar… Viejos artesanos y arrieros, maestros en la destreza de sus manos y fieles a la tradición de sus oficios.

Como te decía, Miguelillo, suponiendo que fueses en tren. ¿Qué hubieses hecho tú luego. Dónde te hubieses alojado? Los hoteles, y todo ese mundillo en torno que tú conoces de distracción y veraneo, ha ido surgiendo poco después. Es una creación o un invento de ultima generación. O por lo menos lo que había, no estaba al alcance de la mano o de las posibilidades de cualquiera. Ya tu irás aprendiendo.

Si, muy aprisa, últimamente se hace todo muy aprisa. Se construye muy aprisa, casi sin tener en cuenta ciertos lugares protegidos. Se avanza cada vez mas aprisa, mas alocado. No hay una cosa asentada, cuando ya hay otra empezando a suplantar a esta. Se tiene la sensación de ir en una locomotora a la que se le han soltado los frenos y no hay quien la repare… Antes, no había medios posibles, al alcance para poder hacerlo. Todo era duda, misterio. Posiblemente esa duda y ese misterio que hoy nos embarga, hacia esos viajes en avión a otros lugares. Incluso si me apuras, a esos viajes a la luna, a los satélites o a las estrellas. Todo era así de difícil y de fácil, hasta dar el primer paso. Tú, Miguelillo, posiblemente viajes a las estrellas, posiblemente. Yo que tú, debería de estar contento. O, quién sabe… ¡La vida da tantas vueltas!

Tú sabes, que eso hoy no esta al alcance de la mano, no es posible. Como tampoco es posible curar algunas enfermedades y otras muchas cosas que hoy la ciencia investiga, y que tu y yo desconocemos e incluso ni imaginamos. ¿Tú, Miguelillo, no has tenido nunca la curiosidad de asomarte tras las lentes de un microscopio? El microscopio Miguelillo, te puede dar la idea de partículas, células, bacterias y microorganismos vivos existentes que forman parte de nosotros. Que pueden ser la causa de nuestra existencia o de nuestras enfermedades, y que nosotros a simple vista no vemos, no podemos apreciar al tacto y mucho menos averiguar su procedencia.

Esto Miguelillo, es el interesante mundo microorgánico de la materia. Pero eso, no nos rompamos la cabeza, son mundo desconocidos, aparte, lejos del alcance de nuestra inteligencia. Aunque también he de decirte Miguelillo, que aparte de todos estos mundos hay muchos más por descubrir, y que cualquiera si se lo propone puede llegar a profundizar en ellos y manifestarlos. Sepas que estamos empezando. Mañana seguiremos hablando.

Como te decía Miguelillo, no todo está hecho, no todo está inventado. La evolución de la humanidad podría decirse que está empezando. Se ha evolucionado mucho desde la aparición del hombre hasta nuestros días, pero aún queda mucho mas por hacer. Hay que llegar mucho mas lejos, hay que profundizar más en todos los campos. ¡Hay que hacer mayores descubrimientos! Solo en este último siglo, se ha evolucionado mas que en todo el resto de vida anterior. ¡La luz, el teléfono, la radio, el televisor!… Y toda esa serie de electrodomésticos caseros, que nos han hecho la vida mas cómoda y nos han facilitado el trabajo.

Cien años, en la vida de la humanidad no es nada. Pues bien Miguelillo, en estos últimos cien años, la vida ha dado un vuelco de siglos. Puedes creerlo. Aunque, también he de decirte que en estos cien últimos años, todo este progreso ha repercutido de manera tal sobre la tierra y su ecosistema, que la hemos degradado de forma escandalosa, atentando incluso con nuestros propios recursos naturales.

No, Miguelillo, en esto no hemos sido nada generosos. Esta tierra que habitamos, no empieza a ser la misma de nuestros antepasados, se resiente, se acusa. A la vez que avanzamos en nuestros progresos, la vamos degradando. Nos degradamos, a la vez nosotros y empeñamos el futuro de los nuestros… Se acusa en el agua, con los vertidos residuales en los ríos. Se acusa en el aire, en la capa de ozono, en la vida animal y vegetal. Muchas especies de estos han desaparecido. Hemos conseguido su extinción, y otros muchos estamos apunto de conseguirlo. Son los métodos de evolución, incontrolados, que acaparan por encima de lo necesario… Se ha creado la maquinaria de la destrucción y el exterminio, y un hombre tiene que rendir su trabajo frente a esa máquina. ¡Dios nos salve! Las generaciones venideras hablaran de nosotros, como de aquellos bárbaros… Herejes y sin civilizar, que pasaron por la vida como el caballo de Atila… degradando la Natura y sembrando enfermedades. Deberíamos garantizar el futuro y la supervivencia de la especie en iguales condiciones que hicieron nuestros antepasados. Este debería ser nuestro legado para las futuras. La conservación de la Naturaleza. Estamos sobreexplotando y degradando de tal forma la materia y el ecosistema, que otras cien años y habremos agotado las reservas naturales. ¡Dios nos salve!

Aparte, hay otras muchas razones por las que merezca la pena la vida, luchar, estudiar. Una de ellas, es la de poder contemplar cada mañana la luz del sol. Tu obra, tu esfuerzo. ¡No queramos ingenuamente destruirla! Poder contemplar cada mañana la luz del sol, Miguelillo, debería ser nuestra máxima alegría, nuestro máximo agradecimiento.

Al final, Miguelillo, se llega a la conclusión de que es preferible, no tener grandes conocimientos, ni hacer descubrimientos apoteósicos y celestiales. Se siente uno menos responsable, más libre de cargos, menos culpable, más humano si llega el caso. No quisiera ser tan drástico pero, muchos de ellos Miguelillo si lo analizamos, son de efecto tan devastador que no es posible que se pueda tener la conciencia tranquila. Ya tu irás sabiendo porque.

Esto Miguelillo, no es del todo cierto, es una forma de eludir nuestro compromiso con la sociedad. En la vida no se puede permanecer de brazos cruzados, ignorantes de cuanto se origina. Hay que estar comprometidos con el tiempo que nos ha tocado. No podemos desentendernos, se debe luchar en la medida de nuestro esfuerzo y nuestras posibilidades, por hacer que todo vaya mejor, según nuestra conciencia. Por conseguir un mundo mas justo, no lo olvides… Todo experimento debería ir proyectado, en la conservación de la Natura; en la conservación y en el futuro de la especie. ¿Tú podrías explicarme, para qué tanta bomba atómica, tanta central nuclear, tanta arma bacteriológica? Somos tan ingenuos con nuestros experimentos, Miguelillo, que no nos damos cuenta que tenemos el fuego en nuestras manos y terminamos por quemarnos. Terminamos por quemarlo todo. Cien años más Miguelillo y tendremos que empezar de nuevo. Cada uno a sembrar su trigo, cada uno a hacer su pan. Tú quizás llegues a verlo, Miguelillo, y no me gustaría ser tan trágico. Por hoy es suficiente, seguiremos hablando en otro momento.

(Continuará)

 

Eulogio Carretero

Características de las Entidades sin fines lucrativos

Existen una serie de rasgos diferenciadores, que son comunes a todas las Instituciones sin fines de lucro. De la definición del Tercer Sector, podemos extraer los rasgos comunes a todas ellas: Altruismo, Solidaridad, Voluntariedad, Privada (no sector público), autonomía de dirección, obtención de mejoras en la sociedad civil.

Según Anthony y Young[1] las características que definen a las Instituciones sin fines de lucro son las siguientes:

  1. Ausencia del objetivo de maximizar los beneficios económicos. Su objetivo es la maximización del bienestar de sus socios o usuarios. El beneficio revertirá en sus beneficiarios y no en los accionistas.
  2. Tratamiento fiscal diferenciado. El tratamiento fiscal diferenciado nace como consecuencia de su carácter de subsidiariedad en la provisión de bienes de responsabilidad pública en alguna de ellas y, en general, de su propio objetivo de reinvertir las plusvalías generadas.
  3. Tendencia a ser instituciones de servicios. Las organizaciones de servicios suelen ser mucho más vulnerables a las influencias exteriores y tienden a buscar estructuras jurídicas que las protejan de los fallos de mercado.
  4. Restricciones en los objetivos y estrategias. La mayoría de las Organizaciones sin fines de lucro tienen menor libertad de variar los objetivos y tienden a modificar sus estrategias más lentamente, ya que sus órganos de decisión son más complejos.
  5. Órganos de dirección débiles. En una gran mayoría de las instituciones sin fines lucrativos la línea de responsabilidad no es clara. En muchas ocasiones la responsabilidad de la dirección recae en una persona que ha sido elegida mas por motivos políticos o financieros que por su habilidad en gestionar instituciones. Al mismo tiempo, el órgano directivo suele estar insuficientemente informado repercutiendo en las decisiones que no son óptimas.
  6. Fuerte dominio de los profesionales. En la mayoría de las Instituciones sin fines de lucro la mayor parte de los trabajadores son profesionales (artistas, médicos, maestros, científicos, etc.). En las organizaciones profesionales, las estrategias de promoción y gestión suelen estar influenciadas por criterios que inciden más en la calidad que en la eficiencia en la gestión de los recursos.

Estas características son comunes a todas las instituciones sin fines lucrativos, si entendemos por tales aquellas que no buscan excedentes económicos en su actuación. Sin embargo hay otras características que son únicamente comunes a aquellas organizaciones con función instrumental. Primeramente distinguiremos los dos tipos de instituciones, que desde nuestro punto de vista son totalmente diferentes, y posteriormente incluiremos las características propias de este tipo de Instituciones sin fines de lucro.

[1] Anthony, R. N. y Young, D.W (1988): “Management Control in Nonprofit Institutions”, Irwin, Homewood IV.

Aproximación a las entidades sin fines de lucro

Con el término de Instituciones Sin Fines Lucrativos, se ha calificado una serie de organizaciones que persiguen unos objetivos bien diferenciados y que no corresponden con aquellos tradicionalmente atribuibles tanto al sector privado como al sector público.

El término no lucrativo puede inducir a equívocos de interpretación. La definición de Lucrativo según el Diccionario de la Real Academia Española es “que produce utilidad o ganancia”. Por tanto como señala Guillermo Barreno [1] pudiera parecer contradictorio que entidades – personas jurídicas y morales – tengan como objetivo social la realización de trabajos que no produzcan utilidad o ganancia.

Así, la definición de Instituciones sin fines de lucro, es una definición negativa, que solo nos dice lo que no son (el resultado económico si existe no se reparte entre los accionistas o propietarios) pero no recoge el verdadero contenido. Contrariamente a la empresa privada que busca el beneficio, las instituciones sin fines lucrativos persiguen en general objetivos múltiples difíciles de medir. Es decir, ”no es su carácter de sin fines de lucro o, dicho de otro modo, no comercial, ni su naturaleza no gubernamental” la característica distintiva de este tipo de organizaciones sino que persiguen mediante su acción un ser humano cambiado. He aquí la primera diferencia sustancial con la empresa privada (producción de un bien o servicio que el cliente compra, y queda satisfecho con él) y con el estado (desarrollo de políticas eficaces y efectivas).

Estas instituciones tienen una función social que sobrepasa la simple producción de un bien o servicio. El papel de los valores sobre los cuales descansa la identidad de la organización es, en general, muy importante: Obtener un impacto más bien que realizar un beneficio. Las instituciones sin fines lucrativos no buscan solamente proveer un servicio sino también obtener un cierto impacto, realizar objetivos externos a la ayuda de las prestaciones. La Institución no Lucrativa no provee de bienes (empresa mercantil) o servicios ni controla (Estado). Estas organizaciones son agentes de cambio humano.[2]

Llegados a este punto ¿Qué instituciones pueden considerarse como tales? ¿Cuáles son las características de este tipo de instituciones? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Cuáles son sus productos? ¿A quiénes van dirigidos? son los principales interrogantes que surgen.

[1] Guillermo Barreno Vara: “La colaboración de los economistas en las entidades no lucrativas”, en Revista del Colegio de Economistas de Madrid, número 51.

[2] Véase “Dirección de Instituciones sin fines de lucro” de Peter F. Drucker. Editorial “El Ateneo”. Argentina 1992.