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El Legado de la Palabra: Un Encuentro de Generaciones en Granátula

El sábado 25 de abril, bajo el abrigo de la asociación cultural Oretum y desafiando la lluvia persistente, Granátula ha vivido una jornada que quedará grabada en la memoria colectiva. La actividad “El Legado de la Palabra” reunió a catorce niños y niñas junto a sus abuelos —de sangre o de cariño— para compartir relatos que son, en esencia, la historia viva de nuestro pueblo.

A través de sus textos, los asistentes emprendimos un viaje emocional hacia un pasado cercano, lleno de costumbres, anécdotas y enseñanzas que siguen definiendo nuestra identidad.

Costumbres y vivencias

Los pequeños narradores rescataron escenas, en muchos casos de lo que sus abuelos, sus mayores le han contado y que muchos recordaron con una sonrisa: el traqueteo del trenillo, los paseos nocturnos al bombo durante los veranos interminables y las ingeniosas estrategias de cortejo con las “mozas” del pueblo. Fragmentos de vida que, al ser contados por nuevas voces, recuperaron su frescura y su encanto.

Tradiciones nupciales

No faltaron los relatos sobre los antiguos peditorios y aquellas bodas que se prolongaban durante días, con tornaboda incluida. Historias que muestran cómo celebrábamos antes los grandes acontecimientos, siempre rodeados de comunidad, música y generosidad.

La escuela de antaño

Las aulas de otros tiempos también tuvieron su espacio: la regla golpeando la mesa del maestro, los castigos en la palma de la mano y la disciplina férrea que marcaba la educación de generaciones enteras. Un contraste que invitó a la reflexión y al diálogo entre mayores y pequeños.

Historias de vida

Uno de los momentos más emotivos llegó con el testimonio de Fermín, quien relató su emigración a Barcelona. A pesar de la distancia, nunca perdió el vínculo con su origen y supo transmitir a sus descendientes un amor profundo e inquebrantable por Granátula. Su historia resonó como ejemplo de arraigo y gratitud.

A pesar de la tarde lluviosa, más de cincuenta personas se reunieron para compartir este encuentro intergeneracional. La jornada concluyó con una merienda tan sencilla como simbólica: rebanada de pan, vino y azúcar, el sabor que marcó las tardes de los años 60 en nuestro pueblo y que hoy volvió a unir a mayores y pequeños alrededor de la mesa.

Un acto entrañable. El agradecimiento desde estas páginas a todos los participantes y a la  Asociación Oretum de Granátula por organizarlo. Nada como continuar forjando y desarrollando el compromiso de los más jóvenes con su historia. Un trabajo por mantener vivo el legado que hemos recibido.