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Crisis Económica 5: ¿Hay alguna lógica detrás?

Hay muchas explicaciones que dan los analistas, respecto a cada uno de estos hechos considerados aisladamente. Una explicación distinta para cada hecho. Todos, hechos que se explican por “el mercado”, afectado por desequilibrios, que motivan acciones especulativas, pánicos, comportamientos esquizoides, en fin, “volatilidad” extrema. Detrás de ello, por cierto, burbujas que se inflan y desinflan. ¿Es eso todo?

Con nuestra Teoría Económica Comprensiva tratamos de comprender los procesos, aplicando una estructura conceptual compleja. Resumimos las hipótesis a las que hemos llegado.

1. El mercado determinado, actualmente no está funcionando como un mecanismo automático que responde a decisiones independientes de sujetos en competencia. El mercado determinado tiene un nivel de extrema concentración, y responde en gran medida a las decisiones de pocos gigantescos y muy poderosos grandes grupos económicos, y se encuentra comandado y articulado por pocos y muy determinados grandes poderes públicos nacionales y supranacionales.

2. Existe, efectivamente, un gravísimo problema de escasez de petróleo, cuya producción no alcanza a sostener ya el crecimiento de la economía a nivel global, y cuyas disponibilidades (reservas no explotadas) no permitirán mantener durante las próximas décadas ni siquiera los niveles de producción actuales. Desde este punto de vista, y hasta que no se resuelva el problema energético con nuevos descubrimientos, nuevas tecnologías, nuevas soluciones, el mundo se verá enfrentado a una inevitable contracción económica.

3. Si el mercado estuviese operando en libre, espontánea y automática competencia, el escenario más probable sería catastrófico. Pero el mercado determinado se encuentra controlado y comandado, como sostiene nuestra hipótesis. Y quienes comandan el mercado, han decidido asumir el problema de la doble crisis (energética y financiera) en su real magnitud, y evitar la catástrofe, imponiendo una profunda y prolongada depresión económica.

4. Lo que han hecho para evitar la catástrofe, puede sintetizarse en los siguientes movimientos:

Primero, con el petróleo a 150 dólares estuvimos (nos llevaron) al borde del abismo de una posible crisis energética. Ello nos hace comprender a todos, que el crecimiento económico sostenido no es ya posible.

Segundo, con la contracción monetaria y la consiguiente inevitable depresión, se espera evitar el colapso energético (con una fuerte contracción de la demanda de petróleo), pero ello nos pone al borde de otro abismo, el del colapso financiero global. Así comprendemos que será necesario adaptarse a una economía no sólo sin crecimiento sino en depresión, por un largo tiempo.

Tercero, con los “rescates”, las nuevas regulaciones, el control de los grandes bancos y de las grandes empresas automovilísticas, aerolíneas y otras, los grandes poderes se aprontan a tomar el control de la situación y así manejar una prolongadísima y profunda gran crisis. Comprendemos que bajo estas condiciones una crisis profunda y prolongada no sería la peor alternativa. Este tercer momento no será sin conflicto entre muchos grandes intereses involucrados, pero terminará por establecerse (con el predominio de alguno de los tres escenarios que expusimos en el punto anterior).

En los próximos años y tal vez durante décadas, viviremos en depresión económica, oscilando entre dos abismos mucho peores: el abismo de la crisis energética y el abismo de la interrupción de la cadena de pagos. El avance por tan estrecho sendero será dramático, pues para evitar caer en el abismo energético será necesario reducir el crecimiento económico (la producción y el consumo). Pero al reducir el crecimiento se hace insostenible el funcionamiento del sistema financiero, que solamente puede operar con cierta normalidad si hay crecimiento de la producción y del consumo y de la creación del dinero como deuda. Así caminaremos por el estrecho sendero de una crisis prolongada y profunda, entre dos abismos catastróficos: intentando evitar el primero nos asomaremos al segundo, y evitando caer en el segundo nos asomaremos al primero. Nos mantendremos en la grande crisis sólo si logramos evitar caer en cualquiera de los abismos.

Y ahora un video para comprender como el dinero se crea «de la nada», nace de la deuda y no del valor de los activos.


Crisis Económica 6: La salida


En el supuesto de que evitamos el abismo y la catástrofe, podremos decir que se ha iniciado la superación de la gran crisis cuando avancemos simultáneamente en la construcción de las siguientes seis condiciones:

    1. Disponer de un nuevo sistema monetario y financiero, que no requiera elevado crecimiento de la producción y del consumo para sostenerse. Ello supone que el dinero deja de crearse como crédito, y que recupere credibilidad y sus cinco importantes funciones. El dinero se crea partiendo del valor (claramente se crea a partir del invertido en infraestructuras para la economía).
    2. Disponer de una nueva matriz energética, ambientalmente sostenible.
    3. Una gran reforma intelectual y moral, que sustente un nuevo modo de vida, una nueva economía, una nueva cultura, orientadas hacia el levantamiento de una nueva civilización, más justa y solidaria.
    4. La creación de un nuevo orden institucional, jurídico y político, que de estabilidad y garantice la permanencia de las tres condiciones anteriores.
    5. Restringir el poder de los bancos (sobre todo centrales) y de los políticos para que en ningún caso el crecimiento de la masa monetaria sea superior a la producción y el incremento de la masa monetaria en manos del público a nivel individual sea superior al incremento de la productividad. La evolución sostenible debe basarse no sólo en serlo medioambientalmente sino también en que el aumento del bienestar es directamente proporcional al incremento del valor, no precio, de los bienes y servicios producidos. En el caso Español debe realizarse además una rotación del trabajo, de sociedad de trabajadores, a sociedad de valor añadido; el modelo de crecimiento basado en el ladrillo, de turismo masificado y en el incremento de producto interior añadiendo más masa laboral pero con un diferencial de productividad por cada unidad añadida inferior se ha mostrado como un modelo incompleto y tremendamente vulnerable. El incremento del producto interior bruto en los próximos años debe realizarse mediante el aumento del valor añadido en cada unidad producida. Por poner un ejemplo en el sector de automoción, no puede permitirse España lo que hizo en tiempos pasados: Un motor brillante desarrollado en España, si el valor añadido Español de la ingeniería y desarrollo, Barreiros, se evapora y en cambio se montan fábricas dónde los la ingeniería y el desarrollo viene de terceros países y en España nos dedicamos a, permítaseme la expresión, «apretar tornillos».
    6. Vuelta del consumismo al consumo. Ismo, exaltación. La exaltación del consumo como única alternativa al crecimiento en el capitalismo, de consumir más y más sin que los productos sean necesarios para el consumidor (todos conocemos la generación de necesidades que el sistema ha realizado en la última época en la que ya no basta con tener 10 cosas para la misma función sino además que deben ser de una determinada marca para evidenciar el nivel social en el que está o le gustaría estar al consumidor) y sin ser sostenible desde el punto de vista medioambiental y sustento financiero ha sido el cáncer de la economía.

Un fragmento de la película El Concursante, ¿algo para reflexionar?