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El primer gobierno de la Regencia de Baldomero Espartero

Continuando con la historia del granatuleño más importante, incluyo lo que sucedió durante el primer gobierno de su Regencia.

Un gobierno que empezó de forma difícil. Lo lógico hubiera sido que Argüelles hubiera sido el primer ministro, pero este se negó a pesar de ser el presidente del partido con más representantes, el progresista. Espartero recurrió a un amigo suyo, con quien estuvo en Perú, González González, marqués de Valdeterrazo, lo que hizo que no tuviera el apoyo de un partido político. Su gobierno duró un año, de mayo a mayo de 1841 a 1842.

Durante su gobierno se plantearon medidas racionalizadoras recortando el gasto público, se impulso la desamortización eclesiástica, se suprimieron diezmos y se abolieron los mayorazgos.

Se continuaron con las políticas progresistas de Mendizábal y de Calatrava. Se ampliaron las medidas desamortización, incluyendo las posesiones de las parroquias y los bienes de los cabildos de las catedrales. Reestableció la ley de imprenta. Abolió el régimen foral navarro, si bien mantenían las ventajas fiscales. Se suprimieron las aduanas interiores. Se establecieron juzgados de primera instancia. Sobre las relaciones con Roma os invito a leer mi articulo sobre la Fricción con la Santa Sede, pero «como era posible que el clero tuviera que jurar fidelidad al gobierno».

La ley de libertad del comercio dividió a los españoles en dos bandos: Los proteccionistas (catalanes) y los librecambistas (andaluces y madrileños).

Un montón de medidas que tenían muchos opositores. Espartero estaba impulsando un cambio en España para el que las clases políticas, civiles, religiosas, forales, no estaban dispuestas.

Hubo conspiraciones. Diego de León organizó un pronunciamiento desde el exilio con el apoyo de María Cristina, O’Donnell y apoyo de Martínez de la Rosa. El objetivo era secuestrar a Isabel II y a su hermana, apoderarse de Espartero. María Cristina volvería como Regente. Baldomero Espartero una vez conocida la trama fusiló a los levantados, con Diego de León a la cabeza y abolió los fueros vascos.

No sentó bien en el ejército que se fusilase a quien se levantaba en armas ya que fue la primera vez que se castigaba así a los sublevados. Apelaron a la clemencia de Espartero y a la amistad con Diego de León, incluso la propia reina solicitó a Espartero que le perdonase. Si hay algo que jamás Espartero concebía era la traición.

En cortes hubo una moción de censura contra Baldomero, quien llamó a congreso y senado para consensuar un nuevo presidente de Gobierno, saliendo elegido Rodil.

El levantamiento de Barcelona, de las juntas provinciales llevó a Espartero a declarar el estado de sitio. El bombardeo de Barcelona fue el detonante para la caída del gobierno.

 

Sobre el juramento de Regente de Baldomero Espartero

Y a la vista de que se están publicando por aquí y por allá algunas cosas sobre Espartero, quiero dejaros en mi página el juramento que hizo Espartero como Regente del Reino ante la minoría de edad de Isabel II. Aprovechando además que acabo de colgar la copia del cuadro que existe sobre este momento en el Museo del Romanticismo, me permito la licencia de poner en negrita algunas frases que me parecen importantes.

Otro día os dejaré los dimes y diretes del gobierno de Espartero y de él como Regente con la Santa Sede, por la declaración de bienes del Estado de los bienes del clero secular y la supresión de la pretensión del nuncio apostólico en España de que la Regencia estuviera supeditada a la administración de justicia por la supresión de tres jueces el tribunal de Rota, que según la iglesia su nombramiento era apostólico y no real.

[Juan Jesús Donoso Azañón]

El 10 de mayo a la una de la tarde fue el día y la hora designada para el solemne juramento que Espartero debía prestar ante la representación nacional. Al presentarse el Duque de la Victoria en el Congreso, D. Agustín Argüelles le exigió el juramento bajo la fórmula siguiente:

«¿Juráis por Dios y por todos los Santos Evangelios que guardaréis y haréis guardar la Constitución de la monarquía española de 1837, y las leyes del reino, no mirando en cuanto hiciereis sino al bien y provecho de la nación, y que seréis fiel a la augusta Reina de las Españas doña Isabel II, entregándola el mando del Reino tan luego como salga de la minoría?»

Entonces, el Duque de la Victoria, puesta la mano sobre el libro de los Evangelios contestó con voz firme y penetrante: «Si, juro; y si en lo que he jurado o parte de ello lo contrario hiciere no debo ser obedecido, antes aquello en que contraviniere sea nulo y de ningún valor«. Un aplauso general y unánimes vítores salieron de todos los ángulos del Congreso. El presidente repuso: «Si así lo hiciereis, Dios os lo premie, sino os lo demande». Cuando el Regente del Reino y los señores senadores y diputados hubieron tomado asiento, el presidente añadió: «Las Cortes han presenciado el juramento que el Regente acaba de prestar a la Constitución de la monarquía española y a las leyes del reino y de fidelidad a la Reina.»

A poco Espartero dirigió a la representación nacional el discurso siguiente:

«Señores Senadores y Diputados:

La vida de todo ciudadano pertenece a su patria. El pueblo español quiere que continúe consagrándole la mía, yo me someto a su voluntad.

Al darme esta nueva muestra de su confianza, me impone nuevamente el deber de conservar sus leyes, la Constitución del Estado y el trono de una niña huérfana, de la segunda Isabel.

Con la confianza y voluntad de los pueblos, con los esfuerzos de los cuerpos colegisladores con los de un ministerio responsable digno de la nación, y con los de todas las autoridades unidos a los míos, la libertad, la independencia, el orden público y la prosperidad nacional estarán al abrigo de los caprichos de la suerte y de la incertidumbre del porvenir. El pueblo español será tan feliz como merece serlo, y yo contento entonces veré llegar mi última hora de mi vida sin inquietud sobre la opinión de las generaciones futuras.

En campaña siempre se me ha visto como el primer soldado del ejército pronto a sacrificar mi vida por la patria. Hoy como primer magistrado jamás perderé de vista que el menosprecio de las leyes y la alteración del orden social, son siempre el resultado de la debilidad y de la incertidumbre de los gobiernos. Señores senadores y diputados, contad siempre conmigo para sostener todos los actos inherentes al gobierno representativo. yo cuento con que los representantes de la nación serán también los consejeros del trono constitucional, en el cual descansan la gloria y la prosperidad de la patria.»

El señor presidente del Congreso contestó:

«Las Cortes han oído el señor Regente del Reino ha expuesto y sometido a su alta consideración, y se complacen en los sentimientos que animan la fidelidad, de amor y de respeto a S.M. la reina doña Isabel II. Asimismo confían en su firme resolución de defender el trono y las libertades patrias, de que son ilustre testimonio sus eminentes servicios a la nación, y que observará fielmente y hará obedecer y cumplir a todos la Constitución de la monarquía conforme en ello al juramento que acaba de prestar solemnemente en presencia de esta augusta asamblea, con lo que coronará sus glorias y corresponderá así a la expectación pública.»

Extraído de «Vida militar y política de Espartero, escrita en vista de cuantas se han publicado hasta el día». Por Alejandro Candeñosa y J. de Torá.